Simulación de un agujero negro.
Durante las últimas cuatro décadas, los agujeros negros se han convertido en uno de los mayores objetos de estudios, pues muchos afirman que en ellos se encuentran muchas de las respuestas a las tantas variables que aún reinan en las ciencias, específicamente en la física, tal como los aún enigmas del big bang o la conformación del espacio-tiempo o lo que la teoría de cuerdas pretende lograr comprobar (véase temas semana 01/2-08/2).
Estos particulares objetos se visualizaron por primera vez en los inicios de la década de los 60’ del siglo pasado, pero su estudio se consagró en la próxima década del mismo siglo. Físicamente, estos agujeros se forman a partir de la muerte de una estrella, tal que en cuyo proceso la estrella se contrae en su misma, haciendo que la gravedad ubicada en el espacio que ésta ocupaba, pase a formar parte fundamental del agujero, además de convertirse en un fuerza extremadamente potente. Debido a lo anterior, tenemos que el borde del agujero gire tal como un remolino y que adyacente a éste se encuentra el borde de sucesos donde la gravedad pasa a ser infinita y el tiempo se ralentiza y se detiene. Además, este borde marca el inicio de un viaje sin regreso, pues con lo que hasta ahora se conoce, todo lo que el agujero absorbe no podrá abandonar nunca a éste.
Durante la década de los 70’ del siglo pasado, los físicos de vanguardia de aquel entonces comenzaron una “carrera” por tratar de explicar lo que hasta ese tiempo era un gran enigma que podría, como ya se señaló, revelar muchas cosas que aún se desconocían de nuestro universo. Es en esos años donde un físico británico de la universidad de Cambridge, Stephen Hawking, saltó al debate mundial de la física debido a una atrevida teoría que podría haber acabado con los cimiento de la física.
Esta teoría, posteriormente conocida como la paradoja de la información, fue desarrollada por un ya paralítico Hawking, quien además de trabajar con mucha especulación, llegó a una ecuación inequívoca matemáticamente pese al problema físico que creaba a partir de ella, además era un resultado tan elegante que, de alguna forma, debía estar en lo correcto, pues muchas de las máximas físicas están expresadas en pequeñas ecuaciones que se obtienen de inconmensurables desarrollos. Dicha ecuación se formaba con algunas de las constantes más significativas de la física; la ‘c’ de la relatividad, la ‘s’ de la termodinámica, la ‘g’ de gravedad y la 'h’ de la física cuántica, haciendo que aquellos elementos quedaran expresados en:
S = (A * c^3) / (4 * g * h)
Con esto Hawking señala que se estaban perdiendo ‘trozos’ de nuestro universo, lo que sacudía el principio fundamental de la termodinámica (tanto la materia como la energía son constantes en el universo, no se pueden crear ni destruir, sólo transformar). Además de esto, la próxima dificultad se encontraba en la situación de muerte de un agujero negro, pues la pregunta innata que se formaba señalaba ¿qué ocurre con todo lo que el agujero había absorbido? Desaparecía, señalaba Hawking.
Pese a todo lo que Hawking decía sobre este aparente nueva concepción del universo, visión que violaba todo lo que hasta ese entonces la física había logrado, no se pudo descartar su teoría pues la matemática utilizaba carecía de errores, lo que hacía su ecuación irrefutable. Pero no todo lo que brilla es oro, por lo que unos años más tarde, luego de descubrir un segundo agujero negro y comenzar a descubrir muchos más (actualmente se piensa que nuestro universo cuenta con cien mil millones de agujeros que van desde los súper-masivos hasta los visibles en el mundo cuántico) la teoría comenzó a tambalear pues la gran cantidad de estos objetos estaría acabando con nuestro universo. Para ello el físico estadounidense Leonard Susskind (el mayor detractor de Hawking) estudió el horizonte de suceso con el que finalmente descubrió que la información no se perdía, pues si nos basábamos en la paradoja de la información, una observador que viera a una persona caer en el horizonte de sucesos, ésta se vería como se deforma hasta desaparecer por el borde y, si la persona que cae en el agujero no vería lo mismo que el observador, pues ésta vería y sentiría que caería libremente sin sufrir las altas temperaturas, la fuerzas gravitatoria y otros elementos presente en los agujeros. En resumen, si nos guiáramos por la paradoja, una persona que cae en un agujero negro podría estar tanto viva como muerta pues la información se pierde. Tal problema fue resuelto por Susskind cuando señaló que todo lo que absorbe el agujero negro queda atrapado en el borde de sucesos con proceso de trasformación de dimensiones; un objeto que habita en nuestro universo de tres dimensiones más la del tiempo, pasaría a un nuevo espacio de dos dimensiones, o sea que la información no se perdería, sólo se transformaría lo que ayudó a eliminar aquel error nacido por la teoría de Hawking y a conservar nuestra concepción causa-efecto y pasado-futuro de nuestro universo.
Luego de 30 años de debate, en el año 2004, Hawking admitió el error de su teoría pero también afirmó que Susskind se encontraba errado, pues si nuestro universo era uno más de muchos universos, algunos de estos podría contar con muchos agujeros negros, mientras que otros carecería de estos haciendo que el efecto de los agujeros negros se anulara entre los universos paralelos, logrando que la información no se perdiera. Esto último aún está de debate.





1. Humano, demasiado Humano (1878), una obra publicada en dos volúmenes, subtitulado “Un libro para los espíritus libres” y publicado en el año en que se produce el quiebre definitivo con Richard Wagner, es el trabajo que marca un quiebre en su filosofía, pues aquí se fecunda gran parte de los temas con los que el autor será conocido en su posterioridad, además comienza con su inconfundible escritura con aforismos. El texto, como se ha señalado, marca la lucha del filosofo contra la cultura occidental, rechazando la mayoría de los valores que ésta propone para la vida; los sentimientos morales (un replanteamiento de la ética y responsabilidades sociales) , la vida religiosa (una crítica a la historia de la religión y cómo ésta se convierte en el verdadero mal del mundo), los artistas y escritores (un repaso y critica a la visión de estos oficios y cómo realmente éstos deberían ser), el hombre en la sociedad (una crítica a la sociedad), acerca del estado (cómo es éste capaz de ser manejado por algunas personas y como éste se ha convertido en un enemigo, al igual que la religión, de la sociedad occidental y el espíritu libre). Es uno de los textos fundamentales para comprender la obra del autor.
2. Aurora (1880), subtitulado “Reflexiones sobre los prejuicios morales”, es una obra que cuenta con cinco volúmenes en los que se trata cómo la moral ha perjudicado a los seres humanos, la sumisión a las leyes morales haciendo que ésta sea “algo” que se encuentra sobre los humanos, qué es considerado como “moral” o “inmoral” y cómo estos afectan la vida, la critica a las supuestas verdades filosóficas y, por último, una visión del mundo desde la perspectiva del “artista”.
3. La Gaya Ciencia (1882), es una obra en que por primera vez se muestra un gran estado de júbilo y alegría desbordante que marca el fin de lo que se denomina la etapa “negativa” del autor. En este texto Nietzsche con una idea liberadora de la vida en la que con ayuda de la libertad, alegría y ligereza, se interna en los pantanosos terrenos de la ciencia, la moral y la religión, para obtener el verdadero beneficio de estos grandes campos de la vida. Un libro que nos aconseja que debemos aceptar la vida en su totalidad, sin rechazar cualquier aspecto de esta (como el dolor), pues de esa forma nos liberamos de ésta.
4. Así Habló Zaratustra (1884), subtitulado “Un libro para todos y para nadie”, es para muchos la obra fundamental del autor y en la que se presenta sus grandes tópicos de su filosofía. Gira en torno a cuatro temas fundamentales; la muerte de dios, el superhombre, el eterno retorno y la voluntad de poder. Construido con aforismo nos da la libertad para obtener muchas interpretaciones sobre un tema. Un libro que realmente hay que leer y que en este blog ya fue tratado, por lo que para más información pueden revisar la primera entrada de este espacio.
5. Más allá del Bien y del Mal (1885-1886), subtitulado “Preludio de una filosofía futura”, es una obra que, a pesar de no ser muy popular en el momento de su publicación, con el paso de los años se ha crecentado su valor, pues, en pocas palabras y a groso modo, es un libro que reúne los tópicos de Humano, demasiado humano y Así habló Zaratustra y los implanta en lo que sería la verdadera realidad, la que para ese tiempo pareció algo que se escapaba del sentido “normal”, pero que ha resultado muy similar a la realidad, sociedad con la que contamos hoy. Temas como los prejuicios filosóficos, el espíritu libre, el fenómeno religioso, las virtudes, pueblos y patrias, la aristocracia, los sabios, la historia de la moral, construyen este gran texto, otro título recomendado de este autor.
6. La Genealogía de la Moral (1887), subtitulado “Un estudio polémico”, a diferencia de lo que su titulo podría darnos como idea a priori, es un texto resulta ser una fuerte crítica a la moral del mundo para aquel entonces y, que además, muchos señalan que es un suplemento de “más allá del bien y del mal”, con la que se intenta clarificar tal libro. Escrito en tres volúmenes en los que se trata lo “bueno” y lo “malo”, la “culpa”, la “mala conciencia” y similares; un análisis psicológico a todo lo que el cristianismo impone y, por último, se tratan los ideales ascéticos, las verdades de éstos. Un libro con un contenido muy denso, cargado de críticas.
7. El Anticristo (1888), subtitulado “Maldición contra el cristianismo”, es un libro que trata cada uno de los temas propuesto por las grandes religiones imperantes para aquel entonces; el cristianismo, el budismo y el hinduismo. Cómo éstas han evolucionado en el tiempo, cuáles son los grandes problemas que encontramos en sus ideales y cómo éstas han distorsionado el verdadero sentido de la vida, sociedad y realidad. Un titulo recomendable de leer pues al hacerlo aprecias una filosofía muy profunda y se logra entender la tergiversación que el partido alemán, nacional socialismo, hizo con la obra de Nietzsche para adaptarla a su ideal. (¡y vaya! Pues ¿cómo un autor que siempre se mostró en contra de los sistemas autoritarios, las cadenas sociales y un claro repudio a las ideas antisemitas (una de las causas del quiebre con Wagner) pueda ser considerado como un filosofo nazi?)
8. El Crepúsculo de los Ídolos (1888), subtitulado “Cómo se filosofa a martillazos”, es un libro que va contra los grandes ídolos de la filosofía, demostrando las inconsistencias y falencias de sus doctrinas y cómo estas afectaron la vida y evolución de la sociedad occidental. Es el ocaso de las “grandes” y “eternos” valores de la civilización, el cual será seguido de una aurora llena de promesas, un cambio de todos los valores… la transmutación de todos los valores (el sueño que acabó con la cordura de Nietzsche). “(…) Esos ídolos, cuando se les toca con el martillo, suenan a hueco, no son nada más que fuegos fatuos que el propio hombre ha introducido en la realidad y que se desvanecen ante la sola mirada atenta de quienes contemplan con atención y sensatez (…)”, Friedrich Nietzsche.-
9. Ecce Homo (1888), subtitulado “Cómo se llega a ser lo que es”, es un libro que muchos consideramos una especie de autobiografía del autor, en la cual éste “explica” sus ideas, criticas, sus grandes tópicos y cada uno de sus libros; lo que buscaba con éstos, cómo surgieron y cómo deberían considerarse. Es la última obra del autor en la que se aprecia su última etapa de vida lúcida antes de caer en diez años de locuras antes de su muerte. Pese a esto, lo expuesto en el libro no tiene ninguna pisca de locura.