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martes, 20 de julio de 2010

La filosofía de Enya

La filosofía de Enya

Cada gran compositor tiene una filosofía que respalda tan adjetivo, con la que conectan con sus seguidores y representa gran parte de su vida. Es también una marca personal que se convierte en el estimulo con el que logramos asociar al autor, una marca que desde un punto psicológico nos deja ver a la persona que está detrás de las fabulosas notas que suelen fascinarnos. En resumidas cuentas podríamos nombrar, por ejemplo, a Wolfgang Mozart (1756-1791) con su clara búsqueda por el equilibro para terminar con los repentinos cambios de ánimo que se dice que padecía o a John Lennon (1940-1980) en su excesiva búsqueda por la paz con la que pretendía terminar con su gran conflicto interno. Pero más allá de hacer una suerte de psicoanálisis, lo más importante es que cada uno de ellos ha aportado con una idea que ha inspirado y ayudado a muchas de las personas con las que han conectado, señalandoles que no están solas.

De Eithne Patricia Ní Bhraonáín, más conocida como Enya, podríamos señalar múltiples evidentes como su caracteristica composición músical de las múltiples voces o su apego a las tradiciones de su cultura o la especial niñez que florece en muchas de sus obras. Pero más allá de esos y volviendo a los años de apogueo de su carrera, Enya nos plantea una interesante filosofía que suelo llamarle de contradicciones lógicas que, en que el cuestionamiento de ideas morales o espirituales son cotrarrestada con lo que nosotros “debemos” o “podemos” hacer, llevandole a la persona a concluir con la idea de que vivamos el momento y sólo el momento, lo demás ha pasado, podría llegar o está fuera de nuestro control.

Haciendo una revision a su trayectoría y respaldando lo dicho, podríamos encontrarnos con:

Caribean Blue, la enigmatica canción que nos lleva a pensar en un mundo perfecto “If every man says all he can, If every man is true, Do I believe the sky above Is Caribbean blue”. Posteriormente tenemos dos canciones que se encuentran en su álbum insiginia “The Memory of the Tree”; Anywhere is” y “China Roses”. La primera es quizás la canción donde podríamos encontrar todo lo descrito como la búsqueda de nuevas verdades luego de cuestionar “I walk the maze of moments, But everywhere I turn to, Begins a new beginning, But never finds a finish, I walk to the horizon, And there I find another, It all seems so surprising, And then I find that I know” o, la contradicción, dejar de cuestionarnos y dejar que todo siga su curso “The moon upon the ocean, Is swept around in motion, But without ever knowing, The reason for its flowing, In motion on the ocean, The moon still keeps on moving, The waves still keep on waving, And I still keep on going”. La segunda canción encontramos un visible cuestionamiento de lo que grandes filosofos y religiones han realizado “el bien y el mal”: “Who can tell me if we have heaven, Who can say the way it should be; [...]I know that if I have heaven, There is nothing to desire. Rain and river, a world of wonder May be paradise to me”. Luego, llegamos al albúm que sería record de ventas del mundo y que se convertiría junto a “The memory of the Tree” como las grandes obras de la autora y que en dos canciones podríamos apreciar la conclusión nombrada anteriormente: “vivir el momento y sólo el momento”. Tenemos a “Only Time” y “Wild Child”. En la primera vemos el que no podemos controlar las cosas y que sólo el tiempo nos muestra las respuestas a cosas que nos aproblemarian en el momento “Who can say where the road goes, Where the day flows, only time, And who can say if your love grows, As your heart chose, only time”. En la segunda, “niño salvaje”, vemos el carpe diem en plena expresión, no se necesitan razones, sólo vive: “Ever close your eyes, Ever stop and listen, Ever feel alive, And you've nothing missing, You don't need a reason, Let the day go on and on”Respaldando lo anterior, mencionaríamos una canción de su último disco llamada “My time flie” [mi tiempo vuela] en donde olvidate del pasado y futuro, el tiempo pasa rápido. “A new day is on it's way, so let's let yesterday go, Could be we step out again, Could be tomorrow but then, Could be 2010”.

Esto es lo que podría llamarse a la filosofía de Enya o... ¿no?

Algunos de los temas nombrados anteriormente:

Caribean blue


Anywhere is [fíjense en el simbolismo del vídeo]

Wild Child
http://www.youtube.com/watch?v=DhfM0w0nPAU
My time flies



*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados. Vídeos tomados desde www.youtube.com

martes, 27 de abril de 2010

El Legado de Boole

El Legado de Boole

Durante los últimos años, la población mundial ha tendido a exacerbar el legado de algunos personajes de la historia, convirtiéndolos en un cliché social; muchos han sido sobreestimados como ha sucedido con DaVince, Einstein o Nostradamus, mientras que otros, quizás con trabajos de mayor utilidad en la práctica, han pasado por debajo de la fama ordinaria.

Por lo general, la historia está nutrida de diversos personajes interesantes que han aportado a nuestra ciencia y paradigmas que han pasado sin gloria como los anteriores, pero que su legado ha sido más útil en la práctica. Entre ellos y, para comenzar con esta nueva sección del blog denominada “de las ideas a la práctica”, hemos escogido al británico George Boole (1815-1864) un matemático y filosofo que realizó diversos trabajos en sus áreas, pero su más grande trabajo se convirtió en la piedra angular de las ciencias de la computación.

Contando con la lógica, sus propiedades y leyes, Boole quiso darles una utilidad practica a ellas con el fin de encontrar un lugar en la realidad; una laboriosidad que lleva a valorar las ideas. El álgebra de Boole fue como se denominó a su trabajo en el que la lógica dejó sólo de ser tablas de verdades y se convirtió en un sistema lógico, en donde muchas propiedades algebraicas fueron agregadas a la lógica proporcional logrando una nueva forma de hacer “lógica” o “lógica en la práctica”. Finalmente, y quizás sin saberlo, su trabajo se convertiría en la base de una nueva ciencia, la que se convertiría en la base de la de las telecomunicaciones del mundo moderno.

Entra las tantas propiedades que se generaron en este nuevo compendio (ver aquí), hay una que destaca por su simplicidad y versatilidad en la hora de hacer lógica, con la que podemos afirmar que un resultado lo podemos obtener de varias maneras.

Tal, es denominada como la ley de la dualidad, que nos indica que un resultado puede ser obtenido de varias formas y cómo las operaciones de suma y multiplicación nos llevan a los dos extremos en que el algebra, y quizás la vida, se mueve: el todo y la nada.






*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Un mirada al triángulo ármonico de Leibnitz

Un mirada al triángulo ármonico de Leibnitz
I. RESEÑA BIOGRÁFICA DE GOTTRIED LEIBNIZ


Gottfried Wilhelm von Leibniz, nació el 1 de julio de 1646 en Leipzig y murió el 14 de noviembre de 1716 Hannover. Fue uno de los grandes pensadores del siglo XVII y XVIII, pues realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia. Por ello que se le reconoce como el "último genio universal". Además, durante su vida compartió con grandes personajes de las distintas áreas del conocimiento, como Christiaan Huygens, Isaac Newton, Baruch Spinoza, entre otros.
En el campo de la filosofía, Leibniz hizo una gran contribución a la metafísica, cuyas ideas estaban entre lo escolástico y aristotélico. Entre sus aportes destacan las mónadas (son al ámbito metafísico lo que los átomos al ámbito físico/fenomenal), la teodicea (intenta justificar las evidentes imperfecciones del mundo) y los principios de Leibniz (Identidad/contradicción, identidad de los indiscernibles, principio de razón suficiente, armonía perfecta, continuidad, optimismo y plenitud). En este campo, Leibniz ha sido objeto de controversia, incluso mientras vivía, pues recibió muchas críticas de los filósofos coetáneos, como Spinoza o Diderot.
En el campo de la matemática no fue diferente al anterior, como el gran problema que tuvo con Newton por la autoría del recién nacido cálculo, del que se afirma que la idea fue desarrollada primero por Newton, pero publicada primero por Leibniz. Además del cálculo, realizó trabajo sobre el sistema binario y series infinita, esto último lo llevó a desarrollar distintos métodos para explicarlo, de los que destaca su famoso triángulo armónico, conocido por su similitud con el triángulo de Pascal, pese a que nunca se conocieron en vida. Leibniz sólo leyó el legado dejado por Pascal.
Contexto Histórico
Leibniz vivió entre los siglo SXVII y SXVIII, donde el mundo comenzaba a vivir grandes cambios que se provocaban por la ciencias naturales, pues se comenzaba a tener explicación para todo, lo que impulsó a muchas personas a contribuir con ideas e inventos. Es en esta época reinaban los movimientos del Racionalismo y del Empirismo, por lo que las ciencias exactas eran algo fundamental.


II. DOS FORMAS DE CONSTRUIR EL TRIÁNGULO ARMÓNICO DE LEIBNIZ


1 ½ 1/3 1/4
½ 1/6 1/12
1/3 1/12
1/4


Forma A: Transformando el triángulo de Pascal (TP).
Tenemos TP:
1 1 1 1 I.- Dividimos todos números unos (salvo el primero)
1 2 3 por el número de la fila menos 1, en otras
1 3 palabras, (1 / (n – 1))
1
Obtenemos,
1 ½ 1/3 1/4 II.- Los términos centrales los escribimos como su
½ 2 3 inverso multiplicativo.
1/3 3
1/4
Obtenemos,
1 ½ 1/3 1/4 III.- Multiplicamos los términos centrales por el
½ 1/2 1/3 primero o el último de la fila. Ver flechas.
1/3 1/3
¼
Y Obtenemos el triángulo de armónico de Leibniz
1 ½ 1/3 1/4
½ 1/6 1/12
1/3 1/12
1/4

Forma B: “Cada término (número racional) se obtiene de sumar los dos números del lado que le suceden”
Comenzamos con el número uno, cuyos predecesores son ½, pues 0,5 + 0,5 = 1.
1 ½
½
Ahora, el número 0,5, lo podemos expresar como 0,5 = 0,333 + 0,166, pues hacer de 0,5= 0,25 + 0,25, rompe con la idea de series que tiene el triángulo, pues 0,25 es expresado como 1/4, lo que significaría perder el valor de la secuencia 1/3 (0,333), por lo tanto:
1 ½ 1/3
½ 1/6
1/3
Nuevamente, el 1/3 será precedido por ¼ y X, donde X = 1/3 – ¼ = 1/12, con lo que obtenemos:
1 ½ 1/3 1/4
½ 1/6 1/12
1/3 1/12
1/4
Y así se repetirá el procedimiento hasta llegar a la fila que se desee.


III. PROPIEDADES DEL TRIÁNGULO ARMÓNICO DE LEIBNIZ

Propiedad 1
“El triángulo armónico de Leibniz es, al igual que el triángulo de Pascal, un arreglo triangular infinito de números racionales, cuyo eje de simetría (1, 1/6, 1/30, 1/60,…) desciende desde el vértice y es perpendicular a cualquiera de sus bases.”
Propiedad 2
“También el triángulo armónico admite (n + 1) elementos en la fila n”
Propiedad 3
“Cada término se obtiene de sumar los números de los lados que le suceden (ver forma B de construcción del triángulo armónico de Leibniz).”
Propiedad 4
“Los términos a, b y c adyacentes del triángulo, tal que a está de la fila superior y b y c elementos de la inferior, entonces a = b + c, b = a – c y c = a – b”.
Ejemplo:
1 ½ 1/3
½ 1/6
1/3
Si a = ½, b = 1/3 y c = 1/6, entonces ½ = 1/3 + 1/6, 1/3 = ½ - 1/6, 1/6 = ½ - 1/3.

Propiedad 5
“La suma de todos los denominadores de los elementos de cada fila del triángulo corresponden a (n * 2(n-1))”.
Ejemplo fila 3: 1/3 + 1/6 + 1/3 = 3 + 6 + 3 = (3 * 22) = 12.
Propiedad 6
“Cualquier elemento lo podemos obtener como E(n, k) = , donde es un coeficiente binomial, donde ‘n’ es el número de la fila y ‘k’ el número de la columna.”
Ejemplo: Tomando E(3,2) = 1/6, aplicamos la formula:
E(3,2) = 1 / ( 2 ( 3 2) ) = 1 / ( 2 * ( 3*2*1 / 2*1 ) ) = 1 / ( 2 * (3) ) = 1/6
Propiedad 7
“Salvo la serie de la primera fila, divergente, el resto (fila n) tiene por suma 1/(n-1).”
Ejemplo: La diagonal 2, que forma la serie 1/2, 1/6, 1/12, 1/20,... tiene a 1.

Propiedad 8
“Las diagonales del triángulo se rigen por la propiedad telescópica de la sumatoria, formando, de esta manera, series telescópicas.”
Ejemplo, la diagonal 2: 1/2, 1/6, 1/12, 1/20, ... = 1/(1·2) + 1/(2·3) + 1/(3·4) + 1/(4·5) + ... = (1/1 - 1/2) + (1/2 - 1/3) + (1/3 - 1/4) + (1/4 - 1/5) + ...



IV. RELACIÓN DEL TRIÁNGULO ARMÓNICO CON EL CÁLCULO INFINITESIMAL

La relación existente entre el triángulo armónico y el cálculo infinitesimal es muy estrecha, debido a que los documentos históricos señalan que la creación de esta área de la matemática se debió a que Leibniz, su “creador no-oficial”, utilizó su trabajo para visualizar lo que sería el cálculo y, posteriormente, su teorema fundamental.

En el siguiente fragmento se puede apreciar con mayor claridad la relación descrita anteriormente:

“Leibniz estudió este fenómeno profundamente (el teorema fundamental del cálculo) en su hermoso triángulo armónico, haciendo que la fabricación de triángulo va formando secuencias de diferencia y sumas de secuencias que son operaciones mutuamente inversas. Él usó una analogía para pensar el problema de las aéreas como una suma de diferencias infinitesimales, llevándolo a la conexión entre área y tangente.

La tercera idea crucial contribuida a la creación del cálculo por parte de Leibniz, fue su concepción de un “triángulo característico” con lados infinitesimales en cada punto a lo largo de la curva. Las dos piernas de la derecha del triángulo representan elementos infinitesimales de cambio (sucesivas diferencias) en el eje horizontal y vertical entre el punto escogido y un punto infinitesimalmente cercano a lo largo de la curva, y su radio es la cuesta de la línea tangente a la curva en el punto.”


V. APLICACIONES DEL TRIÁNGULO ARMÓNICO

Hoy en día las aplicaciones del triángulo son muy pocas, de las que destaca el uso de la propiedad telescópica para los cálculos de sumatorias y multiplicadoras algebraicas. Las grandes aplicaciones que tuvo el triángulo fueron en la época anterior, pues fue con este artilugio que Leibniz pudo visualizar muchos elementos del cálculo, en especial su teorema fundamental, pudiendo, así, crear una de las ramas fundamentales de la matemática.
Debido a su gran similitud con el triángulo de Pascal, como se apreció en el segundo tema de este trabajo, el triángulo armónico pasó a segundo plano en cuanto a aplicaciones. La mayor aplicación que tiene el triángulo de Pascal es en el área de la programación computacional, pues su algoritmo de construcción es la base para crear los famosos árboles binarios, que son la plataforma de muchos programas informáticos. El algoritmo del triángulo armónico es más complejo, debido a la dependencia de los elementos sucesores, y sus números fraccionarios hacen que las posibilidades de aplicarlo a alguna área “extra-matemática” sean muy bajas.






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martes, 4 de agosto de 2009

La metafísica de Spinoza

La metafísica de Spinoza



Baruch de Spinoza (1632-1677) fue un filósofo holandés cuya obra se oriento al racionalismo de la época, convirtiéndolo en uno de los grandes exponentes de esta corriente junto a Descartes y Leibnitz.

Su obra se centra en la constitución de “la definición cartesiana de sustancia. Sin embarco, a diferencia de Descartes, quien distingue tres sustancias: la pensante, la extensa y la divina, Spinoza restableció la absoluta ‘unidad’ del ser. La única sustancia es dios, porque sólo él no necesita de ninguna otra realidad para existir. El pensamiento y la extensión solamente son dos de los infinitos atributos de la sustancia divina. Cada uno de ellos es infinito como la sustancia misma de la cual son atributo, con la diferencia de que, mientras que cada atributo, no obstante ser infinito ‘en sí’, excluye a los demás atributos, la sustancia, en cambio, es absolutamente infinita y omnicomprensiva. Nada existe fuera de la sustancia y todo existe a causa de ella. El hecho de que la extensión sea concebida como un atributo de dios muestra claramente que el dios de Spinoza no tiene nada que ver con el dios personal del cristianismo ni con el ‘primer motor’ de Aristoteles. Él es, por el contrario, la causa inmanente del mundo; es un Dios que actúa internamente a los fenómenos y que se identifica con la naturaleza misma. Manifestaciones de esta sustancia divina son, según Spinoza, los ‘modos’ es decir, las singulares particularizaciones y determinaciones en las que se especifican los ‘atributos’. Un cuerpo, por ejemplo, es un modo de la sustancia en cuanto extensa, es decir, una concreción; analógicamente, un pensamiento es un modo de la sustancia en cuanto pensante, es decir, una particularización, una determinación. El acuerdo entre ideas y cosas, que constituía la máxima dificultad del cartesianismo, pierde así todo carácter problemático.

El pensamiento y el mundo externo se corresponden puntualmente, en un paralelismo perfecto, en cuanto que ambos son aspectos de una misma realidad, atributos de una idéntica sustancia. La identificación entre dios y la naturaleza no implica, para Spinoza, oposición entre la visión religiosa de la realidad y la científica. Las leyes universales de la naturaleza son, efectivamente, decretos de dios, pero, puesto que estos decretos brotan de la necesidad y de la perfección de la naturaleza misma de dios, son inquebrantables e inviolables. No existen, pues, los milagros porque, si se afirma que dios puede actuar contra las leyes de la naturaleza, se admite la posibilidad de que dios actúa contra su misma naturaleza. La identidad de naturaleza y dios significa, por lo tanto, un orden necesario y riguroso; todo es necesidad, todo está regido por una causa suprema. El finalismo es un prejuicio debido a la constitución del intelecto humano, el cual imagina que la divinidad produce y gobierna las cosas para le uso de los hombres, para ligar los hombres a sí y para ser honrada por ellos. La forma exterior de la ética de Spinoza no no está inspirada por el deseo de imitar, con el orden formal de la exposición, el rigor del procedimiento matemático, sino que nace de la convicción profunda de Spinoza de que el orden geométrico es la sustancia misma de las cosas, es decir, dios. La necesidad intrínseca de la naturaleza divina es una necesidad geométrica, semejante a aquella para la cual las singulares proposiciones se concatenan y funden en el conjunto. El conocimiento racional y verdadero de las cosas es aquel que las capta como modos de la única sustancia; es el conocimiento que no aísla el particular, sino que lo reconduce a la totalidad. La imaginación, en cambio, engañada por los sentidos, destaca todo modo singular de los otros, considerándolo como un ente en sí, independiente del todo. De aquí el error y el mal. El primero y más grave error es aquel que consiste en separar a dios de los otros seres, convirtiéndole en un ente semejante a nosotros, provisto de volumen personal y de pasiones humanas. Por el contrario, el conocimiento racional, es decir, aquel que sumerge todas las cosas en la unidad, considerándolas, por consiguiente, ‘sub specie aeternitatis, es la experiencia ética suprema, el amor perfecto que coincide con el amor racional de dios. Sobre las bases de estas premisas gnoseológicas y metafísicas Spinoza construyó también su geometría de las pasiones, que es al mismo tiempo el análisis de la esclavitud y la libertad humana.

La pasión para Spinoza construyó también su geometría de las pasiones, que es al mismo tiempo el análisis de la esclavitud y de la libertad humana. La pasión es para Spinoza la pasividad de la mente. La mente sufre cuando tiene ideas inadecuadas y confusas y actúa si posee ideas correctas. La idea adecuada y correcta es la que os hace conocer la derivación de los efectos de la causa de los modos de dios; la inadecuada, que es la fuente de la pasión y el mal, es aquella por la cual se reconduce todo al a naturaleza propia del hombre, es decir, al impulso o deseo egoísta que lo constituye. El bien y el mal, por consiguiente, son, respectivamente, lo que permite entender y lo que impide entender. Pero, puesto que entender significa revertir toda cosa a dios, causa inmanente, el sumo bien de la mente humana es el conocimiento de dios; conocimiento riguroso y geométrico, en el vértice del cual el intelecto se convierte en acto de amor. Comienza así a manifestarse la actitud que inspira la obra de Spinoza: una actividad de tranquila, y al mismo tiempo estoica, aceptación del curso de las cosas, considerado inevitable y necesario. El concepto de la racionalidad del derecho natural, sostenido por el jusnaturalismo, lo sustituye Spinoza por el concepto de la necesidad de tal derecho. El estado peca cuando hace o tolera cosas que pueden causar su ruina, puesto que está sometido a leyes en el mismo sentido en que se halla sujeto el hombre, quien tiene la obligación de no destruirse a sí mismo. Desde el momento en que el fin del estado es la paz y la seguridad de la vida, como afirmaba también Hobbes, se deduce, en contra de este filosofo, que la ley fundamental en la que el estado debe inspirarse ha de ser la de poner un límite y un freno a su poder sobre los ciudadanos, y permitir así a éstos libertad de pensamiento y fe religiosa.” (Monitor, pág. 5625-5626).

martes, 28 de julio de 2009

La persona sana según Carl Rogers.

La persona sana según Carl Rogers.

Carl Rogers (1902-1987) fue un psicólogo estadounidense que junto a Abraham Maslow (1908-1970) se convirtieron en los clásicos exponentes de la psicología humanista. Esta, en pocas palabras, se centra en las distintas experiencias y potenciales de la persona para, por ejemplo, desarrollar una terapia. No clasifica a las personas en base a las distintas teorías, sino que la persona se clasifica a sí misma. Es por ello, que Rogers definió a la persona sana en vez de hacerlo para cada trastorno o enfermedad. Ésta cuenta de cinco puntos elementales los cuáles son que son:

• Apertura a la experiencia: Es lo contrario a la defensa (1). Es la percepción real de las experiencias, incluyendo a los sentimientos, para así alcanzar la tendencia actualizante (2).
• Vivencia existencial: Estar consciente del presente, sin reprimir los sueños pero tampoco vivir en ellos. Además, no reprimirse por el pasado, ya que este se ha ido, sino que aprender de él, para así condicionar de mejor manera el futuro.
• Confianza organísmica: Dejarse llevar por el valor organísmico (3) de una manera responsable, para así no caer en los excesos que nos dañen.
• Libertad experiencial: El individuo asume sus responsabilidades y naturaleza y reconoce su libertad.
• Creatividad: Desarrollar sus potenciales para así ayudar a que el resto pueda desarrollar los suyos. Esta ayuda puede ser a través de las distintas áreas humanas, como lo son las artes o las ciencias.
Según Rogers (1961), el individuo sano debería alcanzar su funcionamiento completo a través de las cinco últimas cualidades descritas anteriormente. Pero, para esto debe ordenar el “yo real” (4) y el “yo ideal” (5), de tal manera que no entren en conflicto, para no provocar una incongruencia (6), y sean capaces de enfrentar correctamente las situaciones de amenaza, para no agotar las defensas y, por ende, no caer en una psicosis (7)(8).

Referencias:
(1) Defensa: Se compone por la ansiedad, negación y distorsión perceptiva, que le permite al individuo enfrentar una situación amenazante
(2) Tendencia actualizante: Deseo de desarrollar los potenciales personales al mayor límite posible.
(3) Valor organísmico: Hacer algo sintiendo que es lo correcto para uno mismo.
(4) Yo real: Es lo que de verdad vivimos, lo que realmente podemos realizar, aceptando netamente nuestra valoración organísmica, nuestra autoconciencia positiva y la recompensa positiva.
(5) Yo ideal: Es la imagen utópica de sí misma, las ideas que nos impone la sociedad y que ocasiona que nos alejemos de nuestra tendencia actualizante y valor organísmico, dándole un mayor énfasis a la recompensa positiva condicionada
(6) Incongruencia: Es el área de diferencia entre el yo ideal y el real. Si esta área es mayor, mayor será la incongruencia.
(7) Psicosis: Cuando al individuo se le acaban las defensas y comienza a presentar un comportamiento extraño y a utilizar palabras sin sentidos

(8) "Cómo convertirse en persona", Carl Rogers, 1961.

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martes, 21 de abril de 2009

El Ser y el Tiempo, la propuesta de Heidegger

El Ser y el Tiempo, la propuesta de Heidegger.




El filósofo alemán, Martin Heidegger (1889-1976), intentó crear una ontología o doctrina del ser que incluya todas las condiciones y determinaciones necesarias para que se le pueda fundamentar de un modo absoluto. Ahora bien, hay que tener en cuenta que a la hora de preguntarnos por ese ser , que:


"1. Lo que se pregunta
2. Aquello que es interrogado
3. Lo que se halla


El primer problema se presenta a la hora de preguntarle por el ser y hallar su sentido. Y este ente es el hombre, puesto que la pregunta surge de él. El hombre, pues, es un ente que es definido por Heiddeger como un Dasein o “ser-ahí”. Analizando a este ser-ahí, nos encontramos que su modo de ser, su manera de realizar el ser es la “existencia”: éste será, pues, el primer objetivo de nuestra investigación: la existencia del hombre, con el fin de pasar luego al ser y existencia en general, objetos de la ontología.


La existencia, por tanto, es esencial al ser-ahí; ahora bien, lo esencial del existir es estar en una situación determinada: el hombre existe en un país, en un tiempo concreto, en una circunstancia especifica; en otras palabras, está en el mundo, por el hecho de existir. Resumiendo, lo esencial y básico de la existencia del “ser-ahí”, es el “ser-en-el-mundo” (in-der-Welt-sein). En otras palabras: el hombre “se halla” en el mundo, “caído” de él, “abandonado” en él, “arrojado”.


El ser-en-el-mundo implica a su vez varias trascendencias, primeramente la del ser consigo mismo: el hecho de que el ser se existencia o salga de sí para ir a la concreción del ser-ahí implica un transcenderse a sí mismo. En segundo lugar, el ser-ahí transciende al mundo en que está arrojado. Por último, transciende al mundo no sólo por el hecho de que “da sentido al mundo”, lo supera, va más allá de él, lo transciende. Por otro lado, la existencia del ser-ahí es una limitación del ser, un reducirse a algo concreto, renunciando el ser a las infinitas posibilidades de existir que tiene. Sin embargo, desde otro ángulo, el existente tiene infinitas posibilidades de hacerse, ya que el destino del ser es hacerse existente: el hombre es esencialmente libertad.


En cuanto al de las cosas del mundo, hay que decir que no son; solamente sirven-para, son útiles-para, etc.; las cosas que no tienen existencia y ser propios, sino solamente un “ser-para-otro”. El conjunto de todos los seres-para-otros forman el “mundo”. Más aún, las cosas, el mundo, son para el hombre, el cual se encarga de utilizarlas para sus fines y, por tanto, de hacerlas pasar de las infinitas posibilidades que tienen de servir a una concreta determinada: las cosas son para el hombre y éste las realiza y sitúa en una determinación. En consecuencia surgen en el hombre unos sentimientos que son la “preocupación” o “cuidado” por las cosas que nos rodean y la “solicitud” por los demás existentes humanos. El hombre, arrojado en la existencia, tiene estos sentimientos como concomitantes de su existencia, como modos de existir. Pero ambos son modos bastardos, ya que las cosas nos atraen la atención, nos preocupa, haciéndonos olvidar de nosotros mismos y de nuestra existencia. La solicitud por los demás existentes hace que nuestro ser-ahí sea también un “ser-con” los semejantes por quienes nos preocupamos y a quienes ayudamos. La preocupación por las cosas y la solicitud de los demás hace que ya no seamos nosotros mismos: nos reduce a una existencia “inauténtica” en la que prevalecen las cosas, los demás, lo oficial y artificial, el “se dice”. “se hace” sobre el auténtico yo. Tales actitudes inauténticas y triviales se llevan a cabo con el fin de huir de uno mismo, de la nada que asedia al hombre y lo constituye; entre todas las posibilidades de realización del hombre sólo una le redime y vuelve sobre sí, en forma de existencia “auténtica”: la muerte. Es la posibilidad propia incondicionada, insuperable y cierta del hombre: el fin de su existencia, la muerte. Entonces, de la misma manera que la solicitud ata el hombre al mundo, la “angustia” lo desliga de él, mostrándole la autentica verdad de la existencia: el morir, la nada. De este modo, se pierde interés por el ser de lo que nos rodea y aceptamos libremente la auténtica realidad de nuestro existir o “ser-para-la-muerte”. La angustia me revela el hecho de que mi Ser es la Nada. Las cosas y los demás siguen existiendo, pero ya no me interesan; y entonces el “ser arrojado” en la existencia ya no figura como tal “arrojado”, sino que se “coge”, repite”, “se asume la responsabilidad” del propio destino hacia la nada. Pero ha que entender que la muerte no es una aniquilación impuesta desde afuera, algo ajeno a la existencia: es un acto esencial de la existencia.

Con todo esto recobramos también el verdadero concepto de tiempo. El ser es el tiempo. El ser, al pasar al existir, se despliega en el tiempo, pero hay dos formas de tiempo: el empírico, el mundano, ligado a la vida inauténticas, difuminado en infinitos momentos llenos de preocupación, miedo, presencialidad en el ahora de las cosas que pasa; por otra parte, el tiempo originario, el autentico, en que la atención se centra en el futuro, mediante la angustia, el vivir para la muerte y la conciencia de la finitud e insuficiencia del presente, puesto que está abocado a la muerte. Al primer tiempo va ligada la historia; al segundo la historicidad, la cual es un poner entre paréntesis los acontecimientos del tiempo de la historia, para centrar la atención en el acontecimiento primerio: la producción de las cosas en su nada esencial. No niega, por otra parte, la existencia de Dios, pero tampoco la afirma. Sólo se ocupa de la existencia y el ser del hombre."



* texto citado de la Enciclopedia monitor. Modificado levemente el párrafo inicial por el staff de fromdistantearth.blogspot.com

miércoles, 15 de abril de 2009

Una mirada a la filosofía Sartriana

Una mirada a la filosofía Sartriana


Según el filósofo Jean-Paul Sartre (1905-1980) la finalidad de la filosofía es proporcionar un análisis de la existencia El análisis existencialista. El análisis existencial es considerado por él, ante todo, como un análisis de la conciencia, la que es “intencionalidad”; es decir, conciencia inmediatamente dirigida hacia otra cosa distinta de ella, una realidad “revelada”; excluye explícitamente tanto el idealismo, para el que la realidad es una creación de la conciencia, para el que, por el contrario, es la conciencia la que deriva de la realidad.


El análisis de la conciencia se encuentra frente a dos regiones del ser: una, la de la conciencia, que es absoluta transparencia, fluidez, negación inmaterial, esto es, lo que se llama pour-soi (para sí); la otra, la realidad extraconciencial, requerida por la conciencia como su correlación, es absoluta positividad, objetividad “cosal”, y esto es lo que se llama en-soi (en sí). Si el idealismo y el realismo fallan al explicar las relaciones que unen de hecho estas regiones ontológicas (el en-sí y el para-sí) que en derecho son incomunicables entre sí, ¿qué otra solución se puede dar a este problema? La negatividad o “nulidad” de la conciencia (a la cual se reduce a la existencia) consiste en el hecho de que “no es” su sujeto, y en que introduce en el objeto mismo la inacabalidad o la definiera que le es propia.


Que la realidad humana (es decir, la conciencia) sea la nulificación , la carencia de ser, ha sido ya suficientemente demostrada por el “deseo”, el cual no se puede explicar sino como una carencia propia del ser que desea, es decir, una necesidad de completamiento. La existencia humana, en bree, es una “boca”, un “agujero” que se abre en el seno de la compacidad del en-sí. Ésta, que no tiene que ser en sí el ser, es un intento de conquistar el ser, es decir, de realizar el ideal ontológico de un ser que tenga la estabilidad y compacidad del en-sí y la transparencia conocedora del para-sí, de un ser, por lo tanto, ontológicamente perfecto. Pero esta tensión dialéctica en que consiste la vida es abortiva, porque todo proyecto del para-sí termina en descalabro y por otra parte sólo puede terminar en quiebra, ya que, si el proyecto prospera, desaparecería la alteridad del en-sí y, por lo tanto, la conciencia, que no podría existir sin su irreductible correlativo.


Pero la existencia rompe y nulifica la realidad de hecho y se afirma en ella, aunque esta afirmación permanece constantemente insatisfecha y en el fondo gratuita. Se tiende a afirmar el carácter de libertad-innovación de la existencia humana. La libertad permanece en los límites de la factualidad, es decir, del mundo; pero este mundo, esta factualidad, se halla puesto en ser por la propia selección del hombre. Todo lo que sucede en el mundo corresponde a la libertad y a la responsabilidad de la selección originaria; por consiguiente, nada de lo que sucede al hombre puede llamarse INHUMANO. Soy yo quien decide el coeficiente de adversidad de las cosas, decidiendo por mí mismo. No existen casos accidentales; si yo soy movilizado en una guerra, esta guerra es “mi guerra” y yo la merezco: si no me aparto de ella (por ejemplo con el suicidio o con la deserción), quiere decir que yo la he elegido: elección, tal vez, por flojedad, por debilidad ante la opinión pública, pero siempre elección. Sin embargo, de aquí se desprende una ambivalencia que es necesario destacar: o mi elección es absolutamente libre y el mundo en que encuentro es el que yo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan ante mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan todas mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, ni soy responsable de él…



*Texto adaptado de la E. Monitor por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados.


martes, 7 de abril de 2009

Maestros de la Sospecha

Maestros de la Sospecha

Karl Heinrich Marx (1818-1883), Fiedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) y Sigmund Schlomo Freud (1856-1939).

Leía la biografía del filósofo francés Paul Ricoeur (1913-2005) y me llamó mucho la atención lo que él había denominado como los ‘Maestros de la Sospecha’, por lo que me pareció interesantísimo ahondar en el tema. Luego varias lecturas, me pareció muy interesante compartirlo con ustedes pues Ricoeur nos señala los tres personajes ‘claves’ que han condicionado nuestra actual forma de ‘pensar’ o también podríamos denominarlo como nuestro paradigma moderno. Entonces, antes de entrar de lleno a comentarles este interesante tema, les dejo una cita del ya nombrado autor, en la que podremos apreciar el comienzo de este tema.

“Para quien ha sido formado por la fenomenología, la filosofía existencial, la renovación de los estudios hegelianos, las investigaciones de tendencia lingüística, el encuentro con el psicoanálisis constituye un sacudimiento considerable. No es tal o cual tema de reflexión filosófica lo que es puesto en cuestión, sino el conjunto del proyecto filosófico. El filósofo contemporáneo encuentra a Freud en los mismos parajes que a Nietzsche y a Marx; los tres se erigen delante de él como los protagonistas de la sospecha, los que arrancan las máscaras. Ha nacido un problema nuevo; el de la mentira de la conciencia el de la conciencia como mentira; este problema no puede figurar como un problema particular en medio de otros, pues aquello que es puesto en cuestión de manera general y radical, es aquello que se nos aparece, a nosotros, buenos fenomenólogos, como el campo, el fundamento, como el origen mismo de toda significación; me refiero a la conciencia”.

Autor: Paul Ricoeur.
Título: El conflicto de las interpretaciones, p.95.
Editorial: Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003.



Resulta muy interesante lo que el francés nos sugiere, pues creo que estos tres personajes que él denomina como ‘Maestros de la sospecha’ (Freud, Marx y Nietzsche), son los primeros en atacar, dudar, analizar, teorizar y proponer nuevos elementos que quizás ahora nos parecen muy lógicos, pero para el tiempo en que ellos vivieron, el desmenuzar la ideología imperante, explicar los porqué y proponer una teoría que corrigiera aquellos problemas presentes, no debió haber sido una tarea fácil (en especial la que realizó Nietzsche, ya que muchos señalan que fue su trabajo que lo llevó a la demencia). Por lo que Ricoeur propone resulta muy lógico si lo analizamos detenidamente.

El gran aporte que hacen estos tres personaje, según Ricoeur, es la de señalar que la conciencia en su totalidad es una falsa conciencia, pues está (o estaba) condicionada por el racionalismo (incluso me atrevería a decir idealismo que fomenta falsas ilusiones) que imperó por muchos siglos en Europa; según Marx, la conciencia se enmascara por intereses económicos; según Nietzsche por el resentimiento del débil; Según Freud por la represión del inconsciente. Entonces, ¿qué hacen estos personajes para que sean considerados en esta triada de maestros? Pues, como sabemos, su trabajo se realizó por separado y se abordó por distintos puntos de vista; Para Marx es alcanzar la liberación por una praxis que haya desenmascarado a la ideología burguesa (materialismo); Para Nietzsche pretende la restauración de la fuerza del hombre por la superación del resentimiento y de la compasión (la idea del Superhombre y la voluntad de poder). Freud busca una curación por la conciencia y la aceptación del principio de realidad (el inconsciente cambiante y la teoría de la sexualidad). Volviendo al principio, realmente ideas que han formado nuestro actual paradigma… saque sus propias conclusiones…



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martes, 17 de marzo de 2009

El Gato de Schrödinger

El Gato de Schrödinger
El experimento del gato de Schrödinger o posteriormente conocida como la paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario propuesto por el físico austríaco Erwin Schrödinger (1887-1961) en 1935 para exponer uno de los aspectos más extraños de lo que sería la mecánica cuántica.

El experimento consiste en imaginar un sistema formado por una caja cerrada que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de posibilidades de desintegrarse y un dispositivo que si la partícula de desintegra, se rompe la botella y el gato muere.

Como todo el experimento dependen de aquella partícula que actúa según las leyes de la mecánica cuántica, por lo que el gato, que conforma un sistema inseparable con el dispositivo, está sometido a las mismas leyes que aquella partícula.

Entonces, ¿qué nos dice esta paradoja? Pues ésta nos señala que mientras no abramos la caja, el sistema, que se encuentra descrito por una función de onda, tiene a un gato vivo y uno muerto, por lo tanto, para poder saber si el gato está vivo o muerto, sólo podemos abrir la caja, pues de lo contrario este gatito permanecerá vivo o muerto. El porqué de este paradójico estado del gato, es por el principio (o propiedad física) llamada superposición cuántica, que nos señala que el comportamiento de una partícula subatómica no puede ser determinado por una regla estricta que defina su función de onda, en otras palabras mientras no observemos realmente dónde se encuentra aquella partícula, no podremos saber su real posición o, en este caso, su función de onda. Además, tenemos que en la física cuántica, apoyada por el principio de incertidumbre de Heisenberg, afirma que no podemos calcular la trayectoria y posición de una partícula simultáneamente, sólo de forma individual y teniendo algún objeto de referencia, por lo tanto, volviendo al gato, este nunca se sabrá si está murto o vivo hasta que abramos la caja, pues allí es donde podremos medir la trayectoria o posición de la partícula, sabiendo si se ha desintegrado o no.


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Lang Lang, un talento consolidado

Lang Lang


Pianista chino nacido en Shenyang, China, el 14 de junio de 1982 y que en los últimos cinco años se ha convertido en unos de los pianistas más grandes del mundo; para muchos el mejor que existe en la actualidad. Además su manera de tocar piano se ha hecho muy famosa.

Comenzó a estudiar piano a sus tres años con el profesor Zhu Ya-Fen. A los cinco ya había ganado su primer concurso de interpretación y, también, ya daba sus primeros conciertos. En los próximos diez años de su vida se dedicaría a viajar por el mundo, participando en concurso, ganando muchos de ellos y, además, de dar sus conciertos por el mundo.

Lang Lang ha actuado con las principales orquestas del mundo, como la Filarmónica de London y la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, ha colaborado con muchos músicos de fama mundial como, Andrea Bocelli y Mike Oldfield, y directores como Daniel Bareboim y Simon Rattle.

A continuación, y para finalizar, les dejo su discografía y algunos videos para que aprecien el talento de este joven pianista.

1. Chopin: The Piano Concertos
2. Lang Lang: The Magic of Lang Lang
3. Lang Lang: Beethoven: Piano Concertos Nos 1 & 4
4. Lang Lang: Dragon Songs
5. Lang Lang: Memory
6. Lang Lang: Rachmaninov: Piano Concerto No. 2; Paganini Rhapsody
7. Lang Lang: Live at Carnegie Hall
8. Lang Lang: Tchaikovsky, Mendelssohn: First Piano Concertos
9. Lang Lang: Rachmaninoff: Piano Concerto No. 3, Scriabin Etudes
10. Lang Lang: Haydn, Rachmaninoff, Brahms, Tchaikovsky
11. The Best of Andrea Bocelli (collaboration)
12. The Painted Veil
13. The Banquet


Videos:


Hungarian Rhapsody No. 2 (una de las composiciones más complejas y populares para piano. Fíjense en la particular forma de tocar )

Liebestraum.

Io Ci Saró, con Andrea Bocelli.

Hungarian Rhapsody No. 2, desde el Teatro del Silencio.


Para más información acerca del músico, visita http://www.langlang.com/


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martes, 10 de marzo de 2009

Agujeros negros y la paradoja de Hawking

Agujeros negros y la paradoja de Hawking

Simulación de un agujero negro.


Durante las últimas cuatro décadas, los agujeros negros se han convertido en uno de los mayores objetos de estudios, pues muchos afirman que en ellos se encuentran muchas de las respuestas a las tantas variables que aún reinan en las ciencias, específicamente en la física, tal como los aún enigmas del big bang o la conformación del espacio-tiempo o lo que la teoría de cuerdas pretende lograr comprobar (véase temas semana 01/2-08/2).


Estos particulares objetos se visualizaron por primera vez en los inicios de la década de los 60’ del siglo pasado, pero su estudio se consagró en la próxima década del mismo siglo. Físicamente, estos agujeros se forman a partir de la muerte de una estrella, tal que en cuyo proceso la estrella se contrae en su misma, haciendo que la gravedad ubicada en el espacio que ésta ocupaba, pase a formar parte fundamental del agujero, además de convertirse en un fuerza extremadamente potente. Debido a lo anterior, tenemos que el borde del agujero gire tal como un remolino y que adyacente a éste se encuentra el borde de sucesos donde la gravedad pasa a ser infinita y el tiempo se ralentiza y se detiene. Además, este borde marca el inicio de un viaje sin regreso, pues con lo que hasta ahora se conoce, todo lo que el agujero absorbe no podrá abandonar nunca a éste.


Durante la década de los 70’ del siglo pasado, los físicos de vanguardia de aquel entonces comenzaron una “carrera” por tratar de explicar lo que hasta ese tiempo era un gran enigma que podría, como ya se señaló, revelar muchas cosas que aún se desconocían de nuestro universo. Es en esos años donde un físico británico de la universidad de Cambridge, Stephen Hawking, saltó al debate mundial de la física debido a una atrevida teoría que podría haber acabado con los cimiento de la física.


Esta teoría, posteriormente conocida como la paradoja de la información, fue desarrollada por un ya paralítico Hawking, quien además de trabajar con mucha especulación, llegó a una ecuación inequívoca matemáticamente pese al problema físico que creaba a partir de ella, además era un resultado tan elegante que, de alguna forma, debía estar en lo correcto, pues muchas de las máximas físicas están expresadas en pequeñas ecuaciones que se obtienen de inconmensurables desarrollos. Dicha ecuación se formaba con algunas de las constantes más significativas de la física; la ‘c’ de la relatividad, la ‘s’ de la termodinámica, la ‘g’ de gravedad y la 'h’ de la física cuántica, haciendo que aquellos elementos quedaran expresados en:


S = (A * c^3) / (4 * g * h)



Con esto Hawking señala que se estaban perdiendo ‘trozos’ de nuestro universo, lo que sacudía el principio fundamental de la termodinámica (tanto la materia como la energía son constantes en el universo, no se pueden crear ni destruir, sólo transformar). Además de esto, la próxima dificultad se encontraba en la situación de muerte de un agujero negro, pues la pregunta innata que se formaba señalaba ¿qué ocurre con todo lo que el agujero había absorbido? Desaparecía, señalaba Hawking.
Con tanta osadía por parte de Stephen, naturalmente hubo muchos detractores de su teoría, pues la información (materia y energía) no se podría desaparecer ni destruir, incluso la física cuántica señala, en palabras comunes, que hagamos lo que hagamos con un objeto, siempre podremos volver a recuperar su estado inicial. Pero esto no era todo, pues debido a la teoría de Hawking, la causa y el efecto se perderían en el universo, pues no podríamos predecir el futuro ni saber que ocurrió en el pasado; todo se convertiría en una caos.

Pese a todo lo que Hawking decía sobre este aparente nueva concepción del universo, visión que violaba todo lo que hasta ese entonces la física había logrado, no se pudo descartar su teoría pues la matemática utilizaba carecía de errores, lo que hacía su ecuación irrefutable. Pero no todo lo que brilla es oro, por lo que unos años más tarde, luego de descubrir un segundo agujero negro y comenzar a descubrir muchos más (actualmente se piensa que nuestro universo cuenta con cien mil millones de agujeros que van desde los súper-masivos hasta los visibles en el mundo cuántico) la teoría comenzó a tambalear pues la gran cantidad de estos objetos estaría acabando con nuestro universo. Para ello el físico estadounidense Leonard Susskind (el mayor detractor de Hawking) estudió el horizonte de suceso con el que finalmente descubrió que la información no se perdía, pues si nos basábamos en la paradoja de la información, una observador que viera a una persona caer en el horizonte de sucesos, ésta se vería como se deforma hasta desaparecer por el borde y, si la persona que cae en el agujero no vería lo mismo que el observador, pues ésta vería y sentiría que caería libremente sin sufrir las altas temperaturas, la fuerzas gravitatoria y otros elementos presente en los agujeros. En resumen, si nos guiáramos por la paradoja, una persona que cae en un agujero negro podría estar tanto viva como muerta pues la información se pierde. Tal problema fue resuelto por Susskind cuando señaló que todo lo que absorbe el agujero negro queda atrapado en el borde de sucesos con proceso de trasformación de dimensiones; un objeto que habita en nuestro universo de tres dimensiones más la del tiempo, pasaría a un nuevo espacio de dos dimensiones, o sea que la información no se perdería, sólo se transformaría lo que ayudó a eliminar aquel error nacido por la teoría de Hawking y a conservar nuestra concepción causa-efecto y pasado-futuro de nuestro universo.

Luego de 30 años de debate, en el año 2004, Hawking admitió el error de su teoría pero también afirmó que Susskind se encontraba errado, pues si nuestro universo era uno más de muchos universos, algunos de estos podría contar con muchos agujeros negros, mientras que otros carecería de estos haciendo que el efecto de los agujeros negros se anulara entre los universos paralelos, logrando que la información no se perdiera. Esto último aún está de debate.

En cuanto al trabajo de Hawking, muchos nos hemos preguntado ¿cuál será el verdadero legado de este físico británico?, pues en el medio popular él es considerado como un gran “genio” de la física, mientras que en el campo de la física no resalta como en el anterior, pues muchas de sus teorías no han servido de gran ayuda a la ciencia como se piensa en el medio popular, incluso hace un par de años, se pidió a muchos físicos de renombre mundial que hicieran una especie de ranking de los diez físicos más influyentes de los últimos cuarenta años y que el resultado fue la ausencia de Hawking.


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martes, 3 de marzo de 2009

Obras de Friedrich Nietzsche

Obras de Friedrich Nietzsche


Durante los últimos meses parte del staff se ha encontrado estudiando ha estado estudiando una gran fracción de la obra del filosofo alemán Fiedrich Nietzsche, por lo que ha considerado interesante realizar una publicación comentando la idea principal de cada una de las obras, hasta ahora, estudiadas. Entonces, tenemos:

1. Humano, demasiado Humano (1878), una obra publicada en dos volúmenes, subtitulado “Un libro para los espíritus libres” y publicado en el año en que se produce el quiebre definitivo con Richard Wagner, es el trabajo que marca un quiebre en su filosofía, pues aquí se fecunda gran parte de los temas con los que el autor será conocido en su posterioridad, además comienza con su inconfundible escritura con aforismos. El texto, como se ha señalado, marca la lucha del filosofo contra la cultura occidental, rechazando la mayoría de los valores que ésta propone para la vida; los sentimientos morales (un replanteamiento de la ética y responsabilidades sociales) , la vida religiosa (una crítica a la historia de la religión y cómo ésta se convierte en el verdadero mal del mundo), los artistas y escritores (un repaso y critica a la visión de estos oficios y cómo realmente éstos deberían ser), el hombre en la sociedad (una crítica a la sociedad), acerca del estado (cómo es éste capaz de ser manejado por algunas personas y como éste se ha convertido en un enemigo, al igual que la religión, de la sociedad occidental y el espíritu libre). Es uno de los textos fundamentales para comprender la obra del autor.




2. Aurora (1880), subtitulado “Reflexiones sobre los prejuicios morales”, es una obra que cuenta con cinco volúmenes en los que se trata cómo la moral ha perjudicado a los seres humanos, la sumisión a las leyes morales haciendo que ésta sea “algo” que se encuentra sobre los humanos, qué es considerado como “moral” o “inmoral” y cómo estos afectan la vida, la critica a las supuestas verdades filosóficas y, por último, una visión del mundo desde la perspectiva del “artista”.



3. La Gaya Ciencia (1882), es una obra en que por primera vez se muestra un gran estado de júbilo y alegría desbordante que marca el fin de lo que se denomina la etapa “negativa” del autor. En este texto Nietzsche con una idea liberadora de la vida en la que con ayuda de la libertad, alegría y ligereza, se interna en los pantanosos terrenos de la ciencia, la moral y la religión, para obtener el verdadero beneficio de estos grandes campos de la vida. Un libro que nos aconseja que debemos aceptar la vida en su totalidad, sin rechazar cualquier aspecto de esta (como el dolor), pues de esa forma nos liberamos de ésta.


4. Así Habló Zaratustra (1884), subtitulado “Un libro para todos y para nadie”, es para muchos la obra fundamental del autor y en la que se presenta sus grandes tópicos de su filosofía. Gira en torno a cuatro temas fundamentales; la muerte de dios, el superhombre, el eterno retorno y la voluntad de poder. Construido con aforismo nos da la libertad para obtener muchas interpretaciones sobre un tema. Un libro que realmente hay que leer y que en este blog ya fue tratado, por lo que para más información pueden revisar la primera entrada de este espacio.



5. Más allá del Bien y del Mal (1885-1886), subtitulado “Preludio de una filosofía futura”, es una obra que, a pesar de no ser muy popular en el momento de su publicación, con el paso de los años se ha crecentado su valor, pues, en pocas palabras y a groso modo, es un libro que reúne los tópicos de Humano, demasiado humano y Así habló Zaratustra y los implanta en lo que sería la verdadera realidad, la que para ese tiempo pareció algo que se escapaba del sentido “normal”, pero que ha resultado muy similar a la realidad, sociedad con la que contamos hoy. Temas como los prejuicios filosóficos, el espíritu libre, el fenómeno religioso, las virtudes, pueblos y patrias, la aristocracia, los sabios, la historia de la moral, construyen este gran texto, otro título recomendado de este autor.

6. La Genealogía de la Moral (1887), subtitulado “Un estudio polémico”, a diferencia de lo que su titulo podría darnos como idea a priori, es un texto resulta ser una fuerte crítica a la moral del mundo para aquel entonces y, que además, muchos señalan que es un suplemento de “más allá del bien y del mal”, con la que se intenta clarificar tal libro. Escrito en tres volúmenes en los que se trata lo “bueno” y lo “malo”, la “culpa”, la “mala conciencia” y similares; un análisis psicológico a todo lo que el cristianismo impone y, por último, se tratan los ideales ascéticos, las verdades de éstos. Un libro con un contenido muy denso, cargado de críticas.


7. El Anticristo (1888), subtitulado “Maldición contra el cristianismo”, es un libro que trata cada uno de los temas propuesto por las grandes religiones imperantes para aquel entonces; el cristianismo, el budismo y el hinduismo. Cómo éstas han evolucionado en el tiempo, cuáles son los grandes problemas que encontramos en sus ideales y cómo éstas han distorsionado el verdadero sentido de la vida, sociedad y realidad. Un titulo recomendable de leer pues al hacerlo aprecias una filosofía muy profunda y se logra entender la tergiversación que el partido alemán, nacional socialismo, hizo con la obra de Nietzsche para adaptarla a su ideal. (¡y vaya! Pues ¿cómo un autor que siempre se mostró en contra de los sistemas autoritarios, las cadenas sociales y un claro repudio a las ideas antisemitas (una de las causas del quiebre con Wagner) pueda ser considerado como un filosofo nazi?)

8. El Crepúsculo de los Ídolos (1888), subtitulado “Cómo se filosofa a martillazos”, es un libro que va contra los grandes ídolos de la filosofía, demostrando las inconsistencias y falencias de sus doctrinas y cómo estas afectaron la vida y evolución de la sociedad occidental. Es el ocaso de las “grandes” y “eternos” valores de la civilización, el cual será seguido de una aurora llena de promesas, un cambio de todos los valores… la transmutación de todos los valores (el sueño que acabó con la cordura de Nietzsche). “(…) Esos ídolos, cuando se les toca con el martillo, suenan a hueco, no son nada más que fuegos fatuos que el propio hombre ha introducido en la realidad y que se desvanecen ante la sola mirada atenta de quienes contemplan con atención y sensatez (…)”, Friedrich Nietzsche.-


9. Ecce Homo (1888), subtitulado “Cómo se llega a ser lo que es”, es un libro que muchos consideramos una especie de autobiografía del autor, en la cual éste “explica” sus ideas, criticas, sus grandes tópicos y cada uno de sus libros; lo que buscaba con éstos, cómo surgieron y cómo deberían considerarse. Es la última obra del autor en la que se aprecia su última etapa de vida lúcida antes de caer en diez años de locuras antes de su muerte. Pese a esto, lo expuesto en el libro no tiene ninguna pisca de locura.





*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados. Imágenes proporcionadas por es.wikipedia.org.