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jueves, 12 de enero de 2012

Yo amo...

Yo amo...

"Zaratustra miró sorprendido al a muchedumbre. Luego habló así:
"El Hombre es una cuerda tendida entre el animal y el Superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo. Es peligroso cruzar, es peligroso caminar, es peligroso mira hacia atrás, es peligroso estremecerse y detener el paso. Lo que tiene de grande el hombre es el ser puente y, no fin; en el hombre puede amarse e ser tránsito y extinción.
Amo a los que no saben vivir sino encaminados en la extinción; pues son los que cruzan el abismo.
Amo a los hombre del gran deprecio, pues son los hombres de las grandes reverencias y flechas de anhelo de alcanzar la otra orilla.
Amo a los que no buscan en otros mundos un motivo para hundirse y sacrificarse, sino que se sacrifican por la tierra, para que surjan en ella el Superhombre.
Amo al que vive para conocer y quiere conocer para que advenga el Superhombre; así quiere hundirse.
Amo al que trabaja e inventa para levantarle la casa al Superhombre y preparar para él la tierra, los animales y las plantas; pues así quiere extinguirse.
Amo al que ama su virtud; pues la virtud es voluntad de extinguirse y flecha de anhelo.
Amo al que no retiene para sí una gota de espíritu, sino que quiere ser en todo el espíritu de su virtud, así cruza como espíritu el puente.
Amo al que hace de su virtud un afán y fatal destino, pues por su virtud quiere seguir con vida y no quiere vivir más.
Amo al que no quiere tener muchas virtudes. Una virtud es más virtud que dos virtudes, pues es más nudo al que se aferra el fatal destino.
Amo a aquel cuya lama se disipa, que no pide gratitud y no devuelve; pues siempre se da entero.
Amo al que cuando lo favorece la suerte de los dados pregunta avergonzado '¿seré un jugador tramposo?'; pues quiere extinguirse.
Amo al que adelanta palabras de oro a sus actos y siempre cumple más de lo prometido; pues quiere extinguirse.
Amo al que justifica a las generaciones por venir y redime a las desaparecidas; pues quiere sucumbir a la humanidad presente. 
Amo al que castiga a su dios, porque lo ama; pues lo ha de perder la ira de su dios. 
Amo a aquel cuya alma es profunda aun en la herida y que es susceptible de sucumbir a cualquier experiencia trivial, pues cruza de buen grado el puente.
Amo aquel cuya alma es profunda aun en la herida y que es susceptible de sucumbir a cualquier experiencia trivial, pues cruza de buen grado el puente.
Amo a aquel cuya alma está llena a rebosar; así que se olvida de sí mismo y todas las cosas están dentro de él, pues todas las cosas lo hunden.
Amo al que tiene el espíritu libre y el corazón libre; pues su mente no es sino la entraña de su corazón lo hunde.
Amo a todos los que son cual gruesas gotas que una por una caen del nubarrón suspendido sobre los hombres; pues anuncian el rayo y, como anunciadores, se hunden.
Yo anuncio el rayo y soy cual gruesa gota que cae del nubarrón; este rayo se llama Superhombre""1


1 Citado de "Así hablaba Zaratustra",  Friedrich  Nietzsche, Ed. Longseller 2005, pág 13-15 

miércoles, 10 de agosto de 2011

El idiota no es la autoridad, el idiota eres tú

El idiota no es la autoridad, el idiota eres tú

A diarios se suele culpar a las autoridades de que son ineficientes, mentirosos, ladrones, brutos, que quieren el poder, que quieren controlar, que sólo verán por ellos... pero, ¿realmente es así? ¿realmente son ellos los culpables de que el país esté como esté? ¿Acaso el país sólo lo componen ellos? ¿cuál es tu rol en el país?

Buscan al igual que un bebé que llora para que la madre lo alimente, ya que es incapaz de hacerlo por sí solo, de que el gobierno debe hacerse cargo de sus vida, de que deben entregar lo mejor para los ciudadanos del país, pero ¿qué haces tú para merecerlo? Desde un mínimo hecho como botar la basura donde corresponde hasta aquellos que muestran tu actuar en que los ideales distorsionan la realidad en que vives y te lleva a cegarla siguiendo lo que otro pensó en un antiguo momento, generando fuerzas, acciones y actuares que en el fondo dejan de lado lo esencial de las relaciones humana; tener consciencia de la existencia del otro, de cómo te sentirías en su lugar, de lo difícil que es actuar en un campo cuyos procesos son complejos, de que el otro también es personas. Atacan a la fuerza pública así como también éstos atacan y juegan una y otra vez al gato y al ratón, al ser la victima y el victimario, a ser incapaz de reflexionar sobre su propio actuar y desplazar la culpa hacía el otro, pero... ¿qué harías en el lugar del otro en la misma situación en que lo estás criticando? ¿hasta que punto eres tan inescrupuloso para decir que actúas congruentemente con tu vida? Realmente cuando la persona es incapaz de valerse por sigo misma, de reflexionar respetuosa y sinceramente sobre sí misma, sobre sus actos y sus malditos ideales, comienza a desplazar la culpa hacía el otro que pueden ser desde tus padres hasta las autoridades, pero ¿por qué? ¿Qué haces tú por tu vida?

Tengo una profesora que suele repetir una y otra vez un pensamiento de Sartre el cual dice que las personas somos una luna, de la que una mitad es con la que naces, como tu familia, tu condición física, tu cuerpo, tu situación económica, tu colegio y todas esas cosas que no pudiste elegir o no puedes cambiar, y la otra mitad es aquella que debemos construir una vez que podemos aceptar aquella otra mitad, teniendo consciencia de que debemos jugar este juego de la vida con esas piezas y en bases a ellas generar una estrategia que permita vivir feliz, ser una persona consciente de la existencia del otro, que pueda ser consciente de la existencia y el funcionamiento de los sistemas sociales, económicos, políticos, científicos y culturales, que sepa que existen diferentes formas de vida y sea consciente que cada uno de su actuar tiene consecuencias en su entorno, en el espacio tiempo. Una vez que te haces conscientes o empiezas a hacerlos te das cuenta de que tu entorno, tu mundo exterior realmente poco importa para desarrollarte, vivir y ser feliz... definitivamente todo está en ti. De lo anterior hay un pensamiento que lo he hecho parte de mi vida el que dice que sólo ves lo que eres, el cual me ha hecho pensar y permitido ver que cada actuar de las personas, cada palabra que emiten reflejan lo que son, cómo son, cómo es su historia y los problemas no resueltos que arrastran y que las llevan a tomar decisiones que a la larga afectan a su ser, a su cuerpo y a su vida.

Dejando de lado esta filosofía orientada a lo personal debemos entender que somos la base de la sociedad, la base del país y si un país anda mal es porque simplemente nosotros estamos mal, algo estamos haciendo mal que hace que le país está funcionando como no queremos, lo importante entonces es averiguar cuál es el problema que verbalizas y relacionas a través de elementos externos, pues el todo es más que la suma de sus partes y si ves que la educación está mal ¿qué hay mal de ello en ti? La educación es la forma que tienes para expresarte, relacionarte y vivir tu vida. Si dices que las autoridades con confías, que son ineficiente, que son no sé que cosa ¿qué hay de eso en ti? Las primeras autoridades son nuestros padres y la relación con ellos es la forma que tenemos de relacionarnos con las autoridades arbitrarias con las que nos encontraremos en la vida. Si dices que los protestantes protestan si razón ¿qué hay que no tiene razón en tu discurso? Si ves que el mundo es malo ¿qué hay de malo en ti? ¿qué no has podido solucionar? ¿qué no has aceptado?

Probablemente si has leído esto y te ha tocado algo, por lo que cuya reacción ha sido de defensa ¿Por qué lo has hecho? Un gran filósofo alemán, Friedrich Nietzsche, dice dos cosas esenciales para la vida: la primera es destruir los ideales pues te alejan de tu cuerpo de tu vida, pues como lo dijo en su libro Zaratustra "hermanos deben permanecer fieles a la tierra y alejarse del mundo ideal, ya que la tierra es la única verdad que tenemos y todos los ideales son vagas construcciones de la tierra". La segunda que debes superarte a ti mismo, enseñarte a ti mismo, crecer, antes de poder hablar de otro, sino el caos será gigante.

Sin duda, quizás podrías haber pensando en la paradoja de este mensaje, pero sino la viste te la dejo para que trates de hacer ese ejercicio mental y encontrar la paradoja del mensaje y que se relaciona con la gran paradoja de la vida en que la mayoría de las personas queda atrapada y construye su vida en base a esas trabas.

Por último si queremos un mejor país, una mejor sociedad, primero debemos ser mejor nosotros antes de pedir que ésta mejore...


*texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados


martes, 10 de agosto de 2010

Las cuatro verdades de la vida

Las cuatro verdades de la vida

El budismo por largo tiempo ha sido como la religión de la sabiduría, las grandes verdades y la filosofía para vivir de una manera correcta y sana. Ha sido alabada por filósofos, artistas y políticos y la gran mercancía que recorre el mundo muestra el gran peso que ha impactado en la vida tanto de occidente como oriente.

El budismo nació de la mano de Siddharta Gautama, quien proveniente de una casta hindú, filosofía que se reflejaría posteriormente en lo que se conocería como budismo, comenzó un camino solitario que le permitió alcanzar los instrumentos necesarios para luego poder enseñar a sus disipulos y comenzar así con lo que en siglos posteriores sería considerado como una religión. Una religión con pensamientos que hoy son parte importante del paradigma científico como el de causa-efecto y materia-vacío.

Cuenta la historia que cuando Siddharta alcazó la iluminación y renació, estableció las cuatro nobles verdades que son la base para comprender la realidad humana que subyacen bajo enormes fachadas ilusorias. La vida es simple, fácil de comprender y de vivir, pues teniendo en cuenta estos cuatro puntos podemos alcanzar importantes estados psicológicos de calma, traquilidad y equilibrio. Estas son:

1.- La vida es dolor. Cada estímulo que captamos con nuestro cuerpo es un dolor que debe ser contrarrestado por el mismo para evitar el sufrimiento, pero gracias a ese dolor podemos percibir la luz, el calor, los aromas o las superficies, el nacimiento es dolor, el envejecer es un dolor, las emociones son dolor. Se le llama duhkha. El dolor provoca de forma natural el sufrimiento en las personas que es más fuerte que el primero y el que más marca a la persona pues tiende a modificar su yo. Acá se puede decir que “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

2.- El sufrimiento proviene del apego, que, para los budista, es el deseo y la ignoracia. Desear significa buscar o pedir más y más cosas pensando en llenar el vacío y el sufrimiento que se tiene y la ignoracia es la incapacidad por darse cuenta que podemos terminar con el vacío y sufrimiento con las cosas más simple que se tienen y que no se toman en cuenta habitualmente. No saber como terminar con el sufrimiento significa comenzar a desear.

3.- La destrucción del deseo. La única forma de terminar de sufrir es dejar de desear, destruir el desep, el odio y la ignorancia y lograr aceptar que la vida es imperfecta, inestable y que toda las cosas están relacionadas. Por lo que “no es más rico quien más tiene sino quien menos desea”.

4.- Vivir en lo que se conoce como vida media; entre el hedonismo y el ascetismo, el materialismo y el idealismo, entre las emociones y el racionalismo. Se dice que existen ocho pasos para estar en este estado: conocer las cuatro verdades, mantenerse alejado de los deseos, tener un lenguaje prudente y sincero, tener la moral universal, ganarse la vida sin molestar a los demás, reprimir malos impulsos, buscar el conocimiento sin pasiones y, por último, meditar constantemente.

Sin duda una buena forma para comenzar a cambiar tú vida...


*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados.

martes, 27 de julio de 2010

Nietzsche y las mujeres

Nietzsche y las mujeres

Más de una vez en mí andanzas de la vida he topado con mujeres a quienes le he comentado de este autor y su reacción no ha sido de las mejores. Es cierto, quizás la imagen que se le ha dado ha sido errónea y muchos de sus escritos bajo una simple leída podrían parecer retrógrados u horripilantes. Pero su obra es polémica cuando la leemos a la ligera y no tomamos conocimieto, no sólo del contexto de su tiempo, sino que además enlazamos el contexto de las mil y un estilos filosóficos y religiosos que encontramos en la obra.

Acá les dejo un estraco de “Así habló Zaratustra” en que habla de las mujeres y puedo admitirles que en la leída me pareció extraño, pero al reeleerlo pude entender su punto de vista llegando hacer extrapolaciones con la actual forma de actuar de la mujer, en especial lo que ocurre, algunas veces, con las madres solteras. Dense el tiempo de leerlo completo y tratar de derribar el prejuicio, si lo tienes, sobre este autor.


“De viejas y jóvenes
¿Por qué te deslizas tan furtivamente por el crepúsculo, Zaratustra? ¿Y qué tienes escondido bajo el manto, con tanta cuidado? ¿Es un tesoro que te han regalado? ¿Es una criatura que te ha nacido? ¿O es que tú mismo, amigo de los malos, andas ahora por los caminos de los ladrones?
“En efecto, hermano”, respondió Zaratustra, “es un tesoro que me han regalado; se trata de una pequeña verdad. Pero es revoltosa como una criatura, y, si no le tapo la boca, chilla que te chilla.
Cuando hoy, a la hora del ocaso, recorría solito mi camino, encontré a una viaje, que me habló a mi alma como sigue:
“Mucho nos han dicho Zaratustra también a las mujeres, pero nuna nos habló sobre la mujer”.
Y le respondí: “Sobre la mujer a de hablarse solamente a los hombres”.
“Háblame también a mí sobre la mujer”, insistió ella. “Soy lo suficientemente vieja como para olvidar al instante tus palabras”.
Accedí al ruego de la vieja y la hablé como sigue:
Todo en la mujer es un enigma, y todo en la mujer tiene una solución: el embrazaro.
El hombre es para la mujer un medio; el fin es siempre el hijo. Pero ¿qué es la mujer para el hombre?
Dos cosas quiere el hombre de verdad: el peligro y el juego. Por eso, quiere a la mujer, que es el juguete más peligroso.
El hombre debe ser educado para la guerra, y la mujer, para solaz del guerrero; todo lo demás son tonterías.
No quiere el guerrero los frutos excdsivamente dulces. Por eso, quiere a la mujer; hasta la mujer más dulce es amarga.
Mejor que el hombre, entiende a los niños la mujer, pero el hombre es más niño que la mujer.
En el hombre de verdad, hay un niño, que quiere jugar. ¡Ea, mujeres, descrubrid el niño que hay en el hombre!
La mujer debe ser un juguete límpio y fino cual la piedra preciosa, nimbado de las virtudes de un mundo por venir.
¡En vuestro amor, mujeres, debe brillar el rayo de una estrella! Vuestra esperanza ha de ser esta: “¡Que de mis entrañas salga el superhombre!”, ¡En vuestro amor debe haber coraje! ¡Con vuestro amor debéis enfrentar al que os infunde miedo!
¡En vuestro amor debe estar vuestro honor! Poco sabe la mujer del honor; que vuestro honor sea amar siempre ás de lo que sois amadas y no quedar nunca en zaga.
Debe temer el hombre a la mujer amante; ella no retrocede ante ningún sacrificio y, fuera de su amor, nada tiene valor para ella.
Debe temer el hombre a la mujer encedida de odio; pues, en el fondo del alma, el hombre es tan sólo maligno, pero la mujer es allí mala.
“¿A quién odia la mujer más enconadamente?”, preguntó el hierro al imán: “A ti te odio más, pues atraes, pero no eres lo suficientemente fuerte como para retenerme”.
La felicidad del hombre reza: yo quiero. La felicidad de la mujer reza: él quiere.
“¡En este momento el mundo ha llegado a la perfección!”, así piensa toda mujer cuando obedece por amar de todo corazón.
Y la mujer debe obedecer y hallarle una profundidad a su superficie.
El alma de la mujer es una superficie, una película movediza e inquieta que sobrenada en aguas poco profundas.
El alma del hombre, en cambio, es profunda; su torrente se precupita por grutas subterráneas. La mujer barrunta su fuerza, pero no la entiende”.
Entonces, me dijo la vieja: “Muchas cosas lindas dices Zaratustra, sobre todo, para la gente joven. Es extraño: poco conoce Zaratustra a las mujeres, y, sin embargo, lo que dice sobre ellas es muy cierto. ¿Será porque en la mujer nada es imposible? ¡Acepta de mí en selak de gratitud una pequeña verdad! ¡Si seré lo suficientemente vieja como para haberla averiguado! Envuélvela bien y tápale la boca: si no, chillará esta pequeña verdad”
“¡Venga mujer tu pequeña verdad!”, dije. Y la vieja habló como sigue: ¿Andas con mujeres? ¡Pues no olvides el látigo!
Así habló Zaratustra.”


*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados. Texto citado de “Así hablaba Zaratustra”, Nietzsche, Friedrich (1883).

martes, 20 de julio de 2010

La filosofía de Enya

La filosofía de Enya

Cada gran compositor tiene una filosofía que respalda tan adjetivo, con la que conectan con sus seguidores y representa gran parte de su vida. Es también una marca personal que se convierte en el estimulo con el que logramos asociar al autor, una marca que desde un punto psicológico nos deja ver a la persona que está detrás de las fabulosas notas que suelen fascinarnos. En resumidas cuentas podríamos nombrar, por ejemplo, a Wolfgang Mozart (1756-1791) con su clara búsqueda por el equilibro para terminar con los repentinos cambios de ánimo que se dice que padecía o a John Lennon (1940-1980) en su excesiva búsqueda por la paz con la que pretendía terminar con su gran conflicto interno. Pero más allá de hacer una suerte de psicoanálisis, lo más importante es que cada uno de ellos ha aportado con una idea que ha inspirado y ayudado a muchas de las personas con las que han conectado, señalandoles que no están solas.

De Eithne Patricia Ní Bhraonáín, más conocida como Enya, podríamos señalar múltiples evidentes como su caracteristica composición músical de las múltiples voces o su apego a las tradiciones de su cultura o la especial niñez que florece en muchas de sus obras. Pero más allá de esos y volviendo a los años de apogueo de su carrera, Enya nos plantea una interesante filosofía que suelo llamarle de contradicciones lógicas que, en que el cuestionamiento de ideas morales o espirituales son cotrarrestada con lo que nosotros “debemos” o “podemos” hacer, llevandole a la persona a concluir con la idea de que vivamos el momento y sólo el momento, lo demás ha pasado, podría llegar o está fuera de nuestro control.

Haciendo una revision a su trayectoría y respaldando lo dicho, podríamos encontrarnos con:

Caribean Blue, la enigmatica canción que nos lleva a pensar en un mundo perfecto “If every man says all he can, If every man is true, Do I believe the sky above Is Caribbean blue”. Posteriormente tenemos dos canciones que se encuentran en su álbum insiginia “The Memory of the Tree”; Anywhere is” y “China Roses”. La primera es quizás la canción donde podríamos encontrar todo lo descrito como la búsqueda de nuevas verdades luego de cuestionar “I walk the maze of moments, But everywhere I turn to, Begins a new beginning, But never finds a finish, I walk to the horizon, And there I find another, It all seems so surprising, And then I find that I know” o, la contradicción, dejar de cuestionarnos y dejar que todo siga su curso “The moon upon the ocean, Is swept around in motion, But without ever knowing, The reason for its flowing, In motion on the ocean, The moon still keeps on moving, The waves still keep on waving, And I still keep on going”. La segunda canción encontramos un visible cuestionamiento de lo que grandes filosofos y religiones han realizado “el bien y el mal”: “Who can tell me if we have heaven, Who can say the way it should be; [...]I know that if I have heaven, There is nothing to desire. Rain and river, a world of wonder May be paradise to me”. Luego, llegamos al albúm que sería record de ventas del mundo y que se convertiría junto a “The memory of the Tree” como las grandes obras de la autora y que en dos canciones podríamos apreciar la conclusión nombrada anteriormente: “vivir el momento y sólo el momento”. Tenemos a “Only Time” y “Wild Child”. En la primera vemos el que no podemos controlar las cosas y que sólo el tiempo nos muestra las respuestas a cosas que nos aproblemarian en el momento “Who can say where the road goes, Where the day flows, only time, And who can say if your love grows, As your heart chose, only time”. En la segunda, “niño salvaje”, vemos el carpe diem en plena expresión, no se necesitan razones, sólo vive: “Ever close your eyes, Ever stop and listen, Ever feel alive, And you've nothing missing, You don't need a reason, Let the day go on and on”Respaldando lo anterior, mencionaríamos una canción de su último disco llamada “My time flie” [mi tiempo vuela] en donde olvidate del pasado y futuro, el tiempo pasa rápido. “A new day is on it's way, so let's let yesterday go, Could be we step out again, Could be tomorrow but then, Could be 2010”.

Esto es lo que podría llamarse a la filosofía de Enya o... ¿no?

Algunos de los temas nombrados anteriormente:

Caribean blue


Anywhere is [fíjense en el simbolismo del vídeo]

Wild Child
http://www.youtube.com/watch?v=DhfM0w0nPAU
My time flies



*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados. Vídeos tomados desde www.youtube.com

martes, 3 de noviembre de 2009

El sentido de la vida…

El sentido de la vida…



A una persona que quiero mucho suelo, varias veces, comentarle de que la vida no tiene sentido y que somos cada uno de nosotros los encargados de darle uno. Además, he pensando, y lo creo cierto, que no exista persona que no se lo haya cuestionado alguna vez en la vida, en especial, durante aquella furtiva época donde la rebeldía y las pasiones son lo principal, os hablo de la adolescencia. Para qué mencionar a todos aquellos intelectuales de distintas épocas que filosofaron una y otra vez sobre este complejo tema propio del ser humano. Tampoco podemos dejar de lado todas aquellas mitologías o religiones que tratan de darle el sentido a la vida más allá de la vida, por más infantil que nos podría parecer a simple vista.

Alcanzar la felicidad, realizarse como persona, trascender a nuestra naturaleza, contactar a “dios”, alcanzar la paz espiritual, darse todos los gustos que se quieren, ser millonario, vivir en armonía, encontrar el verdadero amor, llegar a conocerse, hacer de este un mundo mejor, ayudar a los animales, servir a los demás, descubrir algo, dejar un legado, pasar a la historia, ser famoso, ir más allá de lo establecido, formar una familia, llegar a viejo, viajar, recorrer el mundo, ampliar el conocimiento, experimentar los máximos placeres, en fin, un sinfín de metas que existen para darle un sentido, o en otras palabras, una razón para morir… ¿por qué? ¿Vivimos para morir? De algún modo es cierto, pues como dirían algunos psicoanalistas, como Freud, o existencialistas, como Heidgger, la ansiedad que nos provoca el saber que nos moriremos, nos lleva a movilizarnos para que de alguna forma logremos bajar aquel nivel de ansiedad y olvidar por un momento aquel fatídico pensamiento o, simplemente, para que caminemos por un camino más placentero hacía aquel inevitable destino.

Pero, quizás, la mayor pregunta y, quizás, más difícil de responder sería ¿qué hacemos cuando perdemos las ganas o motivaciones por vivir? ¿Por qué no nos suicidamos cuando pasa eso? ¿Es tan fuerte el aferro natural a la vida que el suicidarnos lleva a pensarlo una y otra vez que, al final, no logramos concretar la idea? ¿Es un tema de valentía? ¿Nuestro código genético nos impide aquello, quizás, impulsado por aquel altruismo biológico que nos impulsa a conservar la especie? ¿Vale la pena hacerlo? ¿Nace en los momentos en que nos encontramos agobiado por aquella ansiedad? Un tema complejo que se ha abordado en conjunto con el sentido de vida y, que en muchos casos, se ha tornado como lo peor que el ser humano puede hacer; atentar contra su propia existencia.

Con el tema del segundo párrafo, recuerdo a los existencialista que nos señalan que somos dueños de nuestra vida y, por ende, podemos decidir cuándo ponerle fin (una opción válida), pues llegaremos al mismo punto todos los seremos humanos, de hecho, es la única cosa que sabemos cierta, todo lo demás es efímero, relativo y subjetivo que sustentas distintas experiencias que construyen el camino hacia la muerte… un tema fatídicamente cierto, por eso, simplemente, “vive y deja vivir”


*texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados.

martes, 29 de septiembre de 2009

Voluntad según Nietzsche...

Voluntad según Nietzsche...




Cada acción es algo infinitamente distinto del pálido cuadro que la conciencia nos traza de ella en el momento de su ejecución. Igualmente, difiere del cuadro de la imagen que la conciencia nos presenta ante el hecho –el fin de la acción igual al fin y al camino para llegar a ella-; innumerables trozos del camino que finalmente es recorrido no son vistos, y en el fin mismo es una pequeña partícula del resultado real de la acción. Los fines son signos: ¡nada más! ¡Señales! Mientras que, por lo general, la copia sigue al modelo, aquí se da una especie de copia antes que el modelo. En realidad “nunca sabemos” nosotros “complatemente lo que” hacemos cuando, por ejemplo, queremos dar un paso o emitir un sonido. Quizás este “querer” es sólo una sombra de lo que realmente está en devenir, una copia de nuestro “poder” y hacer, muchas veces una copia falsa en la que parece que no podemos lo que queremos. Nuestro “querer” es aquí un fantasma extraviado de nuestro cerebro, hemos entendido equivocadamente algún signo Cuando uno manda y queremos hacer lo que manda, nos encontramos después demasiado débiles; así el temor – o el amor- nos da un impulso, con el cual muchas fuerzas se ponen en movimiento. El primer resultado positivo sobre los nervios y músculos da la representación anticipada del “poder” y de ella nace la imagen anticipada del fin querido. Esta representación del fin nace cuando ya la acción está en devenir.


¿Son las representaciones motivos reales de nuestros actos? ¿No será quizás solamente la forma bajo la cual comprendemos nuestras acciones, un elemento concomitante que crea nuestro entendimiento en tales acciones advertidas por nosotros? La mayor parte de las acciones pasan inadvertidas y carecen de estímulo intelectual. Yo llego a creer que el acto intelectual, el proceso cerebral de una idea, es algo esencialmente distinto de aquello a que nosotros se nos hace perceptible como idea: conciencia son los menos y son la clase inferior de ellas. Los motivos de nuestras acciones permanecen en la oscuridad, y lo que nosotros tomamos por motivo no tendría bastante fuerza para haceros mover un dedo.

Por muy atentamente que miremos los movimientos que hace el agua al hervir, no por ello comprederemos mejor el “motivo de este hervir”. Lo mismo sucede con las acciones cuando queremos explicarnos claramente la tuida red de representaciones que llegan sobre este punto a la conciencia. Todos los efectos que nos hacen pensar en un fuego oculto: Pero es ridículo querer definirlo.

¡Extraño destino el del hombre! Vive setenta años y piensa haber sido algo nuevo y nunca visto en su tiempo, y, sin embargo, no es más que una onda en la que se continúa el pasado de los hombres, y trabaja siempre en una obra de enorme duración, por muy efímero que se sienta. Además, se siente libre y es, sin embargo un reloj al que se ha dado cuerda, sin fuerza siquiera para ver distintamente esta obra ni para cambiarla en una determinada dirección.

*texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados.

martes, 1 de septiembre de 2009

Ideas desde El Árbol del Conocimiento

Ideas desde El Árbol del Conocimiento

Ideas desde El Árbol del Conocimiento, de Humberto Maturana y Francisco Varela

“Siempre la culpa de todo la tienen los otros” (problema de organización social y del rol del individuo en su sociedad)

“No nacemos ni amando ni odiando a nadie en particular” (¿cuál es la real responsabilidad que tiene el aprendizaje para llegar lograr a seres sociales (que interactúen, formen y organicen la sociedad)?)

“La razón por la cual no ha sido posible dar una descripción precisa de nuestros procesos de aprendizaje, está en que el dar una descripción científica, o, como tradicionalmente se piensa, “objetiva”, de un fenómeno en que el propio investigador está involucrado pretendiendo que no lo está” (¿cómo el humano puede llegar a conocerse a sí mismo siendo que también es un ser humano?)

“No es posible conocer ‘objetivamente’ los fenómenos sociales en los que el propio observador-investigador que describe el fenómeno está involucrado”

“No es posible explicarlo desde una perspectiva independiente de ese mismo universo”

“¿Cómo puede la conciencia dar cuenta de sí misma, en términos tales que esta explicación descriptiva tenga validez universal, siendo que los significados usados en el lenguaje son siempre generados en una cultura particular?” (Lo mismo anterior agregando el problema del etnocentrismo)

“la neurobiología tuvo la audacia de aceptar que el fenómeno de conocer se podría explicar como fenómeno biológico apoyándose precisamente en la participación del observador en la generación de lo conocido”

“El camino de la libertad es la creación de circunstancias que liberen en el ser social sus profundos impulsos de solidaridad hacia cualquier ser humano” (métodos para lograr la libertad)

“El conocer autoconsciente es la coronación evolutiva de los procesos cognoscitivos (perceptuales) de los seres vivos, y que la conciencia humana es por tanto consecuencia directa de la complejidad biológica de nuestro cerebro cuya función es procesar y manejar “información” concerniente al mundo que nos rodea.”

“La posibilidad de conocer ‘objetivamente’ el fenómeno del propio conocer humano, o del surgimiento de la auto descripción consiente, como procesos basados en interacciones entre el mundo-objeto y el sujeto (observador) que conoce.”

“el proceso de vivir es por tanto un conocer como ‘adaptarse’ a este mundo adquiriendo más y más ‘información’ sobre la naturaleza del mismo.”

“’observador – organismo observado – ambiente’ es la forma tradicional de llegar a conocer algo”

“Primera conclusión; Existe un ambiente cuya dinámica es operacionalmente independiente al ser vivo en estudio, dinámica a la cual el observador tiene acceso (conocimiento) independiente de la dinámica de tal ser vivo.
Segunda conclusión; la dinámica del ser vivo en estudio depende de los cambios ambientales, y este ser sobrevive si se adapta a tales cambios, esto es, si los ‘incorpora en su conocer (proceso cognoscitivos) reaccionando adecuadamente ante ellos.”

“El conocer es un adquirir información de un ambiente cuya naturaleza es operacionalmente independiente del fenómeno del conocer, en un proceso cuya finalidad es permitir al organismo adaptarse a él (al ambiente).”

“Si bien se puede postular la existencia de tal naturaleza como cognoscible en su verdad última independientemente de los propios procesos orgánicos que generan nuestra experiencia perceptuales, no es posible demostrar ni su existencia ni su constitución con independencia de la experiencia perceptual que es el acto de observación del presente”

“Los seres humanos no tienen por tanto acceso a su propio campo cognoscitivo desde ‘fuera’ de ese campo”

“El observador es un sistema viviente, y el entendimiento del conocimiento como fenómeno biológico debe dar cuenta del observador y su rol en él”

“¿Cómo es posible que yo mismo pueda dar cuenta de las regularidades y variaciones perceptuales de mi propio mundo, incluyendo el surgimiento de explicaciones sobre ellas, siendo que no tengo manera de situarme ‘fuera’ de mis propias percepciones?”
“¿Cómo puede entonces un sistema conocer su dinámica cognoscitiva, si su dinámica cognoscitiva (que es la que desea conocer) es a la vez su propio instrumento de conocer? ¿Puede el Hombre conocerse desde el Hombre?”

“La cibernética fue definida originalmente como ‘la ciencia del control y la comunicación en sistemas complejos (computadoras, seres vivos)’”

“Al estudio de los sistemas supuestamente ‘independientes’ de nuestra actividad cognoscitiva (de observación), se le llamó cibernética de primer orden… al estudio de los sistemas en los cuales nuestra propia actividad descriptiva es parte constitutiva de los mismos se le llamó cibernética de segundo orden.”

“las explicaciones científicas son proposiciones generativas (proposiciones que generan el fenómeno a explicar) en el ámbito de experiencias de los observadores, por lo que no requieren la suposición a priori de un mundo objetivo independiente del observador”

“Los fenómenos asociados a la percepción se entendían solo si se entendía el operar del sistema nervioso como una red circular cerrada de correlaciones internas, y simultáneamente entendía que la organización del ser vivo se explicaba a si misma al verla como un operar circular cerrado de producción de componentes que producían la misma red de relaciones de componentes que la generaban (teoría denominada autopsiéis)”

“La organización de los sistemas, el operar de la inteligencia humana, el surgimiento del espacio físico en los seres humanos, una nueva concepción de evolución orgánica, y muy fundamentalmente, la consideración precisa respecto al espacio conceptual que valida tales afirmaciones sin recurrir a la noción de conocimiento objetivo.”

“Puesto que seguiremos girando excéntricamente a lo que es la naturaleza última del ser humano: su ser social, que es su ser en lenguaje, esto es, en coordinación consensual (comunicación), en una palabra, en cooperación mutua.”

“lo extraordinariamente notable de esta cosmología, es el fundamento operacional en que se basa para demostrar justamente que la condición última de nuestra naturaleza es precisamente este ‘ser humano’ que se hace (nos hacemos) continuamente a sí mismos, en un operar recursivo, tanto de procesos autopoiéticos como sociales (lenguaje), con los cuales se genera continuamente la auto descripción de lo que hacemos. No es posible conocer sino lo que se hace. Nuestro ser humano es pues, una continua creación humana.”

“La aceptación del otro es entonces el fundamento para que el ser observador o auto-consiente pueda aceptarse plenamente a sí mismo”

*Citadas desde "El Árbol del Conocimiento" de H. Maturana y F. Varela.

martes, 25 de agosto de 2009

El Eterno Retorno

El Eterno Retorno


¿Cómo hemos de dar gravedad a la vida interior sin hacernos malos y fanáticos respecto de los que no piensan como nosotros? Es el punto de partida de este pensamiento milenario, idea filosófica que es una de las ideas centrales de la obra del filosofo alemán Friedrich Nietzsche.

La idea es simple; propone a sus seguidores vivir la vida como quisieran vivirla una y otra vez, de ahí la frase “Vive de modo que desees volver a vivir; ¡tú vivirás otra vez!”. Cada acción que escogemos durante cada segundo de nuestra vida pasará a la eternidad, no podemos volver al pasado para cambiarlas ni viajar al futuro para elegir lo “aparentemente correcto”, sino que tendremos un solo momento para elegir aquella acción que pasará a la infinidad: “¿Viviste la vida o la vida te vivió?”

De aquí nace la idea de algunas corrientes psicológicas, como la Gestalt, que se centran en el “vivir el aquí y ahora” para vivir la experiencia. Reforzando lo anterior, el filósofo nos entrega el siguiente pensamiento:


“¿Qué sucedería si un demonio, o lo que sea, le fuera a decir que esta vida,
como la vive ahora, como la vivió en el pasado, que deberá vivirla otra vez,
incontables veces más? No tendría nada de nuevo. Cada dolor, cada alegría,
cada detalle o cosa importante se repetirá en su vida. La misma sucesión, la
misma secuencia, una y otra vez como el reloj de arena del tiempo. Imagina
la infinidad. Considera la posibilidad de que cada acción que elija, la
elige para toda la eternidad. Entonces la vida sin vivir quedaría dentro de
usted sin vivir, para siempre. ¿Le gusta la idea? ¿Le disgusta? ¿Qué le
despierta?”

“Pero si es fatal, ¿qué poder tengo yo sobre mis actos?”. La idea y la fe son fuerzas que están gravitando sobre ti, al lado de las demás fuerzas y más que éstas. ¿Tú dices que la alimentación, el medio, el ambiente, la sociedad, te transforman y te condicionan? Pues bien, tus ideas lo hacen con más fuerza, pues ellas te determinan a escoger la clase de alimentos, el lugar, el ambiente la sociedad. Cuando llegues a encarnar la idea de las ideas, ésta se transformará. Ante todo lo que te dispongas a hacer, debes preguntarte: ¿Es esto de tal naturaleza que yo quisiera hacerlo por toda una eternidad?; ésta es la fuerza más grande.

Solo el que se sien te capaz de repetir eternamente perdurará; pero entre éstos hay un estado posible, al cual no ha llegado todavía ningún utopista. No vivas contemplativamente, esperando la bienaventuranza y gracias desconocidas, sino de modo que quisierais vivir otra vez del mismo modo eternamente. Nuestro deber se nos presenta en cada momento.

Según algunos estudiosos de la obra de Nietzsche, las tendencias principales que él nos plantea son:

1. Difundir el amor a la vida, a la vida propia en todas las formas. Todo lo que
imagine un individuo deberá valer para los demás, inaugurándose en este punto
una nueva y gran tolerancia, por mucho que contraríe nuestros gustos, si el
individuo realmente aumenta su propia vida.

2. Unirse para combatirlo todo y a todos lo que traten de hacer sospechoso el valor de la vida: contra los tenebrosos, los descontentos, los melancólicos. ¡Prohibir su propagación! Pero nuestra enemistad debe ser un medio para aumentar nuestra alegría. ¡Reír, bromear, destruir sin amargura! Esta es nuestra guerra sin cuartel… esta vida… ¡tu vida eterna!

En conclusión; simplemente, vive tu vida cada segundo, como si ese segundo fuera el último de tu tiempo…

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martes, 18 de agosto de 2009

Sobre el Árbol del Conocimiento

Sobre el Árbol del Conocimiento
El Árbol del Conocimiento es un libro de Humberto Maturana y Francisco Varela, el cual nos da una mirada biólogica para enteder el comportamiento y la organización humana. El siguiente trabajo se centra en el prefacio del libro.

"¿Están las ciencias sociales, en particular la economía, las ciencias políticas y las ciencias de la educaciones, fundadas en una adecuada compresión de la naturaleza del proceso de aprendizaje humano, de lo que determina la diversidad de las conductas humanas?, y si no lo están ¿podrían llegar a estarlo?, es decir, ¿podría el ser humano desarrollar una teoría capaz de dar cuenta de los procesos que genera su propia conducta, incluida la conducta auto-descriptiva, esto es, la conducta de descripción de sí mismo o autoconciencia?"

Entonces estas preguntas le sirven al autor para iniciar un camino que pasará por temas como la evolución humana, aprendizaje, conducta humana, el estudio (o el conocer), los problemas sociales, la transformación que tiene la persona en la sociedad, la cultura, el método de observación que lleva al problema de la objetividad vs. La subjetividad, el autoconocimiento, el real aporte científico; la cibernética de segundo orden y la biología como causa de la configuración de la sociedad, principalmente.

De los anteriores temas, tomaré los que considero más relevantes dentro de todo lo tratado. Uno de los temas interesantes descritos anteriormente es el punto de vista biológico que el autor le da al comportamiento humano, pues se señala que: “La respuesta que se buscaba mediante la aplicación del enfoque cibernético, debía mostrar entonces, cuál era, al tomar como componentes las moléculas, la organización del ser vivo, cuál era, al reemplazar las moléculas por neuronas, la organización del sistema nervioso, cuál era, al reemplazar las por neuronas por personas, la organización de todo sistema sociales (o relaciones conductuales generadoras de la cultura)”

Lo que serviría para establecernos la siguiente pregunta: ¿está la sociedad organizada de la misma manera que nuestro organismo, y que a la vez, nuestro sistema nervioso, y que a la vez, nuestras células (o neuronas), y a la vez, nuestras moléculas? ¿Es, entonces, la organización social una función recurrente que nos lleva una de las unidades más básicas de la configuración de los sistemas vivos?

Otro punto interesante que se nos propone en las primeras líneas del prefacio es el tema del aprendizaje, con la que podríamos destacar: “¿Qué escuela de economía o de ciencias políticas ha centrado sus estudios en torno al proceso fundamental de la sociedad –el aprendizaje-? Porque el proceso de aprendizaje, es para los seres sociales, todo. No nacemos ni amando ni odiando a nadie en particular, ¿cómo entonces lo aprendemos?”

Lo que nos lleva al siguiente punto que trata sobre el conocimiento que el humano gana a través de lo que se denominó como lo fundamental, el aprendizaje. Entonces, el concepto del conocimiento que según el autor no sólo sirve para modificar nuestros métodos de aprendizajes ni la organización social que nacerá posteriormente al conocimiento, sino que además, éste nos plantea el singular problema de la objetividad vs. la subjetividad con una pregunta, síntesis de varias otras, ésta diría: ¿Cómo el ser humano puede llegar a conocerse objetivamente siendo él un ser humano? ¿Cómo será posible que podamos describir objetivamente los fenómenos sociales siendo que el investigador (humano) es parten de aquel fenómeno?

Posteriormente trata de dar posibles soluciones al problema planteado anteriormente, los que finalmente derivan en que el conocimiento que implican al ser humano (como los fenómenos sociales) nunca serán del todo objetivo, pues el ser humano no puede conocerse desde sí mismo, haciendo que el estudio de él y de sus construcciones (como sociedad) sean un respetuoso acuerdo entre todos quienes componen el sistema social, pues existente tantas variaciones que diferencian a un ser humano del otro (como la percepción, el aprendizaje o la cultura) que una descripción objetiva de algún fenómeno humano siempre estará sujeta a aquellas variaciones de quien observa.

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martes, 4 de agosto de 2009

La metafísica de Spinoza

La metafísica de Spinoza



Baruch de Spinoza (1632-1677) fue un filósofo holandés cuya obra se oriento al racionalismo de la época, convirtiéndolo en uno de los grandes exponentes de esta corriente junto a Descartes y Leibnitz.

Su obra se centra en la constitución de “la definición cartesiana de sustancia. Sin embarco, a diferencia de Descartes, quien distingue tres sustancias: la pensante, la extensa y la divina, Spinoza restableció la absoluta ‘unidad’ del ser. La única sustancia es dios, porque sólo él no necesita de ninguna otra realidad para existir. El pensamiento y la extensión solamente son dos de los infinitos atributos de la sustancia divina. Cada uno de ellos es infinito como la sustancia misma de la cual son atributo, con la diferencia de que, mientras que cada atributo, no obstante ser infinito ‘en sí’, excluye a los demás atributos, la sustancia, en cambio, es absolutamente infinita y omnicomprensiva. Nada existe fuera de la sustancia y todo existe a causa de ella. El hecho de que la extensión sea concebida como un atributo de dios muestra claramente que el dios de Spinoza no tiene nada que ver con el dios personal del cristianismo ni con el ‘primer motor’ de Aristoteles. Él es, por el contrario, la causa inmanente del mundo; es un Dios que actúa internamente a los fenómenos y que se identifica con la naturaleza misma. Manifestaciones de esta sustancia divina son, según Spinoza, los ‘modos’ es decir, las singulares particularizaciones y determinaciones en las que se especifican los ‘atributos’. Un cuerpo, por ejemplo, es un modo de la sustancia en cuanto extensa, es decir, una concreción; analógicamente, un pensamiento es un modo de la sustancia en cuanto pensante, es decir, una particularización, una determinación. El acuerdo entre ideas y cosas, que constituía la máxima dificultad del cartesianismo, pierde así todo carácter problemático.

El pensamiento y el mundo externo se corresponden puntualmente, en un paralelismo perfecto, en cuanto que ambos son aspectos de una misma realidad, atributos de una idéntica sustancia. La identificación entre dios y la naturaleza no implica, para Spinoza, oposición entre la visión religiosa de la realidad y la científica. Las leyes universales de la naturaleza son, efectivamente, decretos de dios, pero, puesto que estos decretos brotan de la necesidad y de la perfección de la naturaleza misma de dios, son inquebrantables e inviolables. No existen, pues, los milagros porque, si se afirma que dios puede actuar contra las leyes de la naturaleza, se admite la posibilidad de que dios actúa contra su misma naturaleza. La identidad de naturaleza y dios significa, por lo tanto, un orden necesario y riguroso; todo es necesidad, todo está regido por una causa suprema. El finalismo es un prejuicio debido a la constitución del intelecto humano, el cual imagina que la divinidad produce y gobierna las cosas para le uso de los hombres, para ligar los hombres a sí y para ser honrada por ellos. La forma exterior de la ética de Spinoza no no está inspirada por el deseo de imitar, con el orden formal de la exposición, el rigor del procedimiento matemático, sino que nace de la convicción profunda de Spinoza de que el orden geométrico es la sustancia misma de las cosas, es decir, dios. La necesidad intrínseca de la naturaleza divina es una necesidad geométrica, semejante a aquella para la cual las singulares proposiciones se concatenan y funden en el conjunto. El conocimiento racional y verdadero de las cosas es aquel que las capta como modos de la única sustancia; es el conocimiento que no aísla el particular, sino que lo reconduce a la totalidad. La imaginación, en cambio, engañada por los sentidos, destaca todo modo singular de los otros, considerándolo como un ente en sí, independiente del todo. De aquí el error y el mal. El primero y más grave error es aquel que consiste en separar a dios de los otros seres, convirtiéndole en un ente semejante a nosotros, provisto de volumen personal y de pasiones humanas. Por el contrario, el conocimiento racional, es decir, aquel que sumerge todas las cosas en la unidad, considerándolas, por consiguiente, ‘sub specie aeternitatis, es la experiencia ética suprema, el amor perfecto que coincide con el amor racional de dios. Sobre las bases de estas premisas gnoseológicas y metafísicas Spinoza construyó también su geometría de las pasiones, que es al mismo tiempo el análisis de la esclavitud y la libertad humana.

La pasión para Spinoza construyó también su geometría de las pasiones, que es al mismo tiempo el análisis de la esclavitud y de la libertad humana. La pasión es para Spinoza la pasividad de la mente. La mente sufre cuando tiene ideas inadecuadas y confusas y actúa si posee ideas correctas. La idea adecuada y correcta es la que os hace conocer la derivación de los efectos de la causa de los modos de dios; la inadecuada, que es la fuente de la pasión y el mal, es aquella por la cual se reconduce todo al a naturaleza propia del hombre, es decir, al impulso o deseo egoísta que lo constituye. El bien y el mal, por consiguiente, son, respectivamente, lo que permite entender y lo que impide entender. Pero, puesto que entender significa revertir toda cosa a dios, causa inmanente, el sumo bien de la mente humana es el conocimiento de dios; conocimiento riguroso y geométrico, en el vértice del cual el intelecto se convierte en acto de amor. Comienza así a manifestarse la actitud que inspira la obra de Spinoza: una actividad de tranquila, y al mismo tiempo estoica, aceptación del curso de las cosas, considerado inevitable y necesario. El concepto de la racionalidad del derecho natural, sostenido por el jusnaturalismo, lo sustituye Spinoza por el concepto de la necesidad de tal derecho. El estado peca cuando hace o tolera cosas que pueden causar su ruina, puesto que está sometido a leyes en el mismo sentido en que se halla sujeto el hombre, quien tiene la obligación de no destruirse a sí mismo. Desde el momento en que el fin del estado es la paz y la seguridad de la vida, como afirmaba también Hobbes, se deduce, en contra de este filosofo, que la ley fundamental en la que el estado debe inspirarse ha de ser la de poner un límite y un freno a su poder sobre los ciudadanos, y permitir así a éstos libertad de pensamiento y fe religiosa.” (Monitor, pág. 5625-5626).

viernes, 26 de junio de 2009

El cambio de Zaratustra

El cambio de Zaratustra

Así comenzó el cambio en Zaratustra, cuando vagaba por el bosque luego de haber sido rechazado por la multitud cuando anunció al súperhombre...
"Zaratustra durmió durante largo tiempo, y no sólo el alba, sino también la mañana, pasó sobre su rostro. Finalmente, abrió sus ojos; con sorpresa, fijó su mirada en la quietud del bosque y en su propio interior. Luego, se levantó con rapidez como el navegante que divisa de repente tierra firme, y se exultó, porque acaba de revelarse una nueva verdad. Y dijo para sus adentros: “Me doy cuenta de que necesito tener compañeros vivos, no muertos y cadáveres que llevo conmigo adonde se me antoje. Necesito tener compañeros vivos que me sigan porque desean seguirse a ellos mismos, adonde se me antoje. Me doy cuenta de que no he de hablar a la gente, sino a compañeros. ¡No será Zaratustra pastor y mastín de rebaño! Separar a muchos del rebaño, ésa es mi misión. Debo de parecerles odioso a la gente y al rebaño. Zaratustra quiere que los pastores lo tilden de ladrón. Digo pastores; pero ellos mismos se llaman los fieles del credo justo. ¡Mirad a los buenos y a los justos! ¿Quién provoca su odio más enconado? Aquel que quiebra las tablas de sus valores, el quiebratablas, el ‘corrompido’, es decir, el hombre creador. ¡Mirad a los fieles de todos los credos! ¿Quién provoca su odio más enconado? Aquel que quiebra las tablas de sus valores, el quiebratabla, es decir el hombre creador. El hombre creador busca compañeros, no cadáveres, ni tampoco rebaños ni seguidores de credos. El hombre creador busca a los que creen junto con él, a los que inscriben valores nuevos con tablas nuevas. El hombre creador busca compañeros y a quienes lo ayuden a levantar la cosecha; porque todo en él ha madurado. Si le faltan cien hoces, arranca espigas con fastidios. El hombre creador busca compañeros y a quienes sepan afilar sus hoces. Se los denunciará como hombres que destruyen y repudian el bien y el mal. Sin embargo, ellos serán los que se cosechan y se alegran con la labor cumplida. Zaratustra busca a quienes creen, cosechen y se alegren junto a él. ¡Qué tiene que ver él con rebaños y pastores y cadáveres! ¡Adiós, primer compañero mío! Te he dado buena sepultura en el tronco huevo de este árbol; te he cuidado bien de los lobos. Ha llegado el momento de separarme de ti. Entre aurora y aurora me ha sido revelada una nueva verdad. No he de ser pastor, ni sepulturero. No hablaré más de la gente; por última vez he hablado a un muerto. Voy a juntarme con los que crean, con los que cosechan, con los que celebran la obra cumplida. Voy a molestarles el arco iris y todos los peldaños del superhombre. Voy a cantar mi canción a los solitarios; y a quien aún pueda oír lo inaudito le voy a henchir el corazón de mi felicidad. Voy a dirigirme hacia mi meta. Despejaré mi camino, de los vacilantes y flojos. ¡Mi marcha será así su marcha fúnebre!"


*Pág.21, Así habló Zaratustra, F. Nietzsche.

martes, 19 de mayo de 2009

Extractos desde "La Gaya Ciencia"

Etractos desde “La Gaya Ciencia”

Siempre es entretenido leer ideas interesantes en pocas líneas, es una invitación a pensar...

“162. Egoísmo. El egoísmo es la ley de la perspectiva en el campo de la percepción, que hace que aparezca grande y pesado lo que está próximo, mientras que todo pierde magnitud y su peso a medida que se va alejando.
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163. Hacia una gran victoria. El mejor resultado de una gran victoria es que nos libera al vencedor del miedo a una derrota. “¿Por qué no puede ser vencido alguna vez?, se dice. Ahora puedo permitirme ese lujo.”
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171. Gloria. Cuando el agradecimiento de muchos hacia uno pierde todo pudor, surge la gloria.
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173. Ser profundo y parecerlo. Quien sabe que es profundo se esfuerza por ser transparente; quien quiere parecer profundo a los ojos de la multitud se esfuerza en ser oscuro. Porque la multitud estima que es profundo todo aquello cuyo fondo no logra ver; ¡tiene tanto miedo de ahogarse!
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179. Pensamientos. Los pensamientos son las sobras de nuestros sentimientos, siempre son más oscuros, más vacíos, más simple que éstos.
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182. En la soledad. Cuando se vive solo, no se habla demasiado alto, porque se teme esa crítica de la ninfa Eco que es la resonancia vacía. ¡Y todas las voces suenan de otro modo en la soledad!
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185. Pobre. Hoy no es pobre porque se lo hayan quitado todo, sino porque lo ha tirado todo. ¿Qué le importa? Está acostumbrado a encontrar. Pobres son los que no entienden que su pobreza es voluntaria.
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189. El pensador. Es un pensador, porque sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.
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196. Límites de nuestros oídos. Sólo oímos aquellas preguntas a las que podemos encontrar respuesta.
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197. ¡Cuidado con esto! Nada nos gusta tanto comunicar a los demás como lo que lleva el sello del secreto, con todo lo que esto implica.
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200. Reír. Reír significa regocijarse de un prejuicio, pero con la conciencia tranquila.
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205. Necesidad. Se considera que la necesidad es la causa de lo que se forma, cuando a menudo no es más que el efecto de lo que se ha formado.
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207. Envidioso. Ése es un envidioso, no hay que desearles hijos; los envidiaría por algo que él ya no puede ser: niño.
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216. Peligro de la voz. Con una voz potente, es casi imposible pensar cosas sutiles.
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217. Causa y efecto. Antes del efecto, se cree en otras causas.
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233. El punto de vista más peligroso. Lo que ahora hago o dejo de hacer es tan importante para todo lo que ha de venir como el mayor acontecimiento del pasado. Desde esta formidable perspectiva del efecto, todos los actos son igualmente grandes y pequeños.
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235. Talento y carácter. Muchos hombres alcanzan su cima gracias a su carácter, aunque su talento no esté a la misma altura. A muchos otros, le ocurre lo contrario.
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244. Pensamientos y palabras. No podemos expresar totalmente con palabras ni siquiera nuestros propios pensamientos.
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257. Por experiencia. Más de uno ignora lo rico que es hasta que un día se da cuenta de que incluso los más ricos se vuelven ladrones cuando entran en contacto con él.
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258. El que niega el azar. Nadie que haya triunfado cree en el azar.
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263. Sin vanidad. Cuando amamos, deseamos que nuestras faltas queden ocultas, pero no por vanidad, sino para no hacer sufrir al ser amado. En realidad, al amante le gustaría parecer divino, y eso tampoco por vanidad.
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271. ¿Dónde residen los mayores peligros? En la compasión
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273. ¿A quién llamas malo? Al que siempre quiere avergonzar.
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274. ¿Qué consideras más humano? Evitar la vergüenza de alguien.
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274. ¿Cuál es el signo de que se ha adquirido la libertad? No avergonzarse ya de uno mismo.”

Citadas del libro “La Gaya Ciencia” (1882). F. Nietzsche.

martes, 21 de abril de 2009

El Ser y el Tiempo, la propuesta de Heidegger

El Ser y el Tiempo, la propuesta de Heidegger.




El filósofo alemán, Martin Heidegger (1889-1976), intentó crear una ontología o doctrina del ser que incluya todas las condiciones y determinaciones necesarias para que se le pueda fundamentar de un modo absoluto. Ahora bien, hay que tener en cuenta que a la hora de preguntarnos por ese ser , que:


"1. Lo que se pregunta
2. Aquello que es interrogado
3. Lo que se halla


El primer problema se presenta a la hora de preguntarle por el ser y hallar su sentido. Y este ente es el hombre, puesto que la pregunta surge de él. El hombre, pues, es un ente que es definido por Heiddeger como un Dasein o “ser-ahí”. Analizando a este ser-ahí, nos encontramos que su modo de ser, su manera de realizar el ser es la “existencia”: éste será, pues, el primer objetivo de nuestra investigación: la existencia del hombre, con el fin de pasar luego al ser y existencia en general, objetos de la ontología.


La existencia, por tanto, es esencial al ser-ahí; ahora bien, lo esencial del existir es estar en una situación determinada: el hombre existe en un país, en un tiempo concreto, en una circunstancia especifica; en otras palabras, está en el mundo, por el hecho de existir. Resumiendo, lo esencial y básico de la existencia del “ser-ahí”, es el “ser-en-el-mundo” (in-der-Welt-sein). En otras palabras: el hombre “se halla” en el mundo, “caído” de él, “abandonado” en él, “arrojado”.


El ser-en-el-mundo implica a su vez varias trascendencias, primeramente la del ser consigo mismo: el hecho de que el ser se existencia o salga de sí para ir a la concreción del ser-ahí implica un transcenderse a sí mismo. En segundo lugar, el ser-ahí transciende al mundo en que está arrojado. Por último, transciende al mundo no sólo por el hecho de que “da sentido al mundo”, lo supera, va más allá de él, lo transciende. Por otro lado, la existencia del ser-ahí es una limitación del ser, un reducirse a algo concreto, renunciando el ser a las infinitas posibilidades de existir que tiene. Sin embargo, desde otro ángulo, el existente tiene infinitas posibilidades de hacerse, ya que el destino del ser es hacerse existente: el hombre es esencialmente libertad.


En cuanto al de las cosas del mundo, hay que decir que no son; solamente sirven-para, son útiles-para, etc.; las cosas que no tienen existencia y ser propios, sino solamente un “ser-para-otro”. El conjunto de todos los seres-para-otros forman el “mundo”. Más aún, las cosas, el mundo, son para el hombre, el cual se encarga de utilizarlas para sus fines y, por tanto, de hacerlas pasar de las infinitas posibilidades que tienen de servir a una concreta determinada: las cosas son para el hombre y éste las realiza y sitúa en una determinación. En consecuencia surgen en el hombre unos sentimientos que son la “preocupación” o “cuidado” por las cosas que nos rodean y la “solicitud” por los demás existentes humanos. El hombre, arrojado en la existencia, tiene estos sentimientos como concomitantes de su existencia, como modos de existir. Pero ambos son modos bastardos, ya que las cosas nos atraen la atención, nos preocupa, haciéndonos olvidar de nosotros mismos y de nuestra existencia. La solicitud por los demás existentes hace que nuestro ser-ahí sea también un “ser-con” los semejantes por quienes nos preocupamos y a quienes ayudamos. La preocupación por las cosas y la solicitud de los demás hace que ya no seamos nosotros mismos: nos reduce a una existencia “inauténtica” en la que prevalecen las cosas, los demás, lo oficial y artificial, el “se dice”. “se hace” sobre el auténtico yo. Tales actitudes inauténticas y triviales se llevan a cabo con el fin de huir de uno mismo, de la nada que asedia al hombre y lo constituye; entre todas las posibilidades de realización del hombre sólo una le redime y vuelve sobre sí, en forma de existencia “auténtica”: la muerte. Es la posibilidad propia incondicionada, insuperable y cierta del hombre: el fin de su existencia, la muerte. Entonces, de la misma manera que la solicitud ata el hombre al mundo, la “angustia” lo desliga de él, mostrándole la autentica verdad de la existencia: el morir, la nada. De este modo, se pierde interés por el ser de lo que nos rodea y aceptamos libremente la auténtica realidad de nuestro existir o “ser-para-la-muerte”. La angustia me revela el hecho de que mi Ser es la Nada. Las cosas y los demás siguen existiendo, pero ya no me interesan; y entonces el “ser arrojado” en la existencia ya no figura como tal “arrojado”, sino que se “coge”, repite”, “se asume la responsabilidad” del propio destino hacia la nada. Pero ha que entender que la muerte no es una aniquilación impuesta desde afuera, algo ajeno a la existencia: es un acto esencial de la existencia.

Con todo esto recobramos también el verdadero concepto de tiempo. El ser es el tiempo. El ser, al pasar al existir, se despliega en el tiempo, pero hay dos formas de tiempo: el empírico, el mundano, ligado a la vida inauténticas, difuminado en infinitos momentos llenos de preocupación, miedo, presencialidad en el ahora de las cosas que pasa; por otra parte, el tiempo originario, el autentico, en que la atención se centra en el futuro, mediante la angustia, el vivir para la muerte y la conciencia de la finitud e insuficiencia del presente, puesto que está abocado a la muerte. Al primer tiempo va ligada la historia; al segundo la historicidad, la cual es un poner entre paréntesis los acontecimientos del tiempo de la historia, para centrar la atención en el acontecimiento primerio: la producción de las cosas en su nada esencial. No niega, por otra parte, la existencia de Dios, pero tampoco la afirma. Sólo se ocupa de la existencia y el ser del hombre."



* texto citado de la Enciclopedia monitor. Modificado levemente el párrafo inicial por el staff de fromdistantearth.blogspot.com

miércoles, 15 de abril de 2009

Extractos de "La mujer y el niño"

Extractos de "La mujer y el niño"





Hace una semana, mientras viaja en la locomoción colectiva, me llamó mucho la atención una pareja que discutía sobre lo qué significaba una verdadera relación, lo que me recordó lo que había leído hace algunos meses de "Humano, demasiado Humano". Les dejo algunos aforismo que seleccióne del capítulo "La mujer y el niño"


"Humano, demasiado Humano" (1878), F. Nietzsche. Págs. 230-243.


378
Amistad y matrimonio.- El mejor amigo tendrá probablemente la mejor esposa, porque el buen matrimonio está basado en el talento de la amistad.

379
Prolongación de la vida de los padres.- las disonancias no resueltas en las relaciones de carácter y de conformación espiritual de los padres continúan resonando en la naturaleza del niño y originan su historia pasional interior.

389
De conformidad con la madre.- cada uno de nosotros lleva dentro de sí una imagen de la mujer obtenida de conformidad con su madre; por esto es por lo general, o a menospreciarlas, o sentir una total indiferencia de ellas.

381
Corregir la naturaleza.- cuando no se tiene un buen padre, hay que hacerse con uno.

382
Padre e hijo.- los padres tienen mucho que hacer para compensar el hecho de tener hijos.


389
Matrimonios por amor.- las uniones contraídas por amor (lo que llamamos matrimonios de amor) tienen el error por padre y la necesidad por madre.

392
Un elemento del amor.- En toda clase de amor femenino, se transparenta también algo de amor materno.

393
La unidad de lugar y el drama.- Si los esposos no viviesen juntos, los buenos matrimonios sería más frecuentes.

398
Pudor.- Con la belleza de la mujer aumente, en general, su pudor.


399
Matrimonio de buena condición.- Un matrimonio en que cada uno de los cónyuges desea obtener por medio del otro un fin personal es muy sólido: por ejemplo, cuando la mujer quiere obtener por medio de su marido la reputación, y el marido, el amor por medio de su mujer.

406
El matrimonio considerado como una larga conversación.- En el momento de casarse debemos plantearnos esta pregunta: ¿Crees poder conversar con tu mujer hasta que seas viejo? Todo lo demás del matrimonio es transitorio, pues la mayor parte de la vida común está dedicada a la conversación.

407
Sueños de jovencitas.- A las jóvenes inexpertas les halaga la idea de que pueden constituir la felicidad de un hombre; después aprenden que esto equivale a despreciar a un hombre, al admitir que le basta una joven para hacer su felicidad. La vanidad de las mujeres exige que un hombre sea más que un marido dichoso.

411
La inteligencia femenina.- La inteligencia de las mujeres se manifiesta como la perfecta dominación, presencia de espíritu, utilización de todas las ventajas. La transmiten en herencia, como cualidad fundamental, a sus hijos, y el padre añade el fondo oscuro de la voluntad. Su influencia determina, por decirlo así, el ritmo y la armonía con que la vida nueva debe ser vivida; pero la melodía proviene de la mujer. Dicho sea para las personas que son capaces de darse hombres la sensibilidad y la pasión. Esto no se contradice porque los hombres lleven, en efecto, su entendimiento mucho más lejos: tienen móviles más profundos, más poderosos; son estos móviles que llevan tan lejos su entendimiento lo que en sí es algo pasivo. Las mujeres se asombran a menudo, para su capote, del gran respeto que los hombres tributan su sensibilidad. Si, en la elección de su cónyuge, los hombres buscan ante todo un ser profundo, lleno de sensibilidad, y las mujeres, por el contrario, un ser hábil, avisado y brillante, se ve claramente, en el fondo, que el hombre busca el hombre ideal y la mujer, la mujer ideal, y que, por tanto, no buscan sus complemento, sino la culminación de sus propias cualidades.

420
¿Quién sufre más?.- Después de una disputa y una querella eprsonales entre una mujer y un hombre, una de las partes sufre sobre todo a la idea de haber hecho daño a la otra, mientras que ésta sufre sobre todo a la idea de no haberle hecho a la otra bastante daño; por eso ésta se esfuerza, mediante lágrimas, sollozos y gestos de desolación, incluso por causarle asco después.


Saque sus propias conclusiones...






Bonus Track


Vi una foto muy simpática que hace alusión a la famosa frase "Dios a Muerto" de Nietzsche, Gracias a Felipe Astudillo por mandarla.






*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados.

Una mirada a la filosofía Sartriana

Una mirada a la filosofía Sartriana


Según el filósofo Jean-Paul Sartre (1905-1980) la finalidad de la filosofía es proporcionar un análisis de la existencia El análisis existencialista. El análisis existencial es considerado por él, ante todo, como un análisis de la conciencia, la que es “intencionalidad”; es decir, conciencia inmediatamente dirigida hacia otra cosa distinta de ella, una realidad “revelada”; excluye explícitamente tanto el idealismo, para el que la realidad es una creación de la conciencia, para el que, por el contrario, es la conciencia la que deriva de la realidad.


El análisis de la conciencia se encuentra frente a dos regiones del ser: una, la de la conciencia, que es absoluta transparencia, fluidez, negación inmaterial, esto es, lo que se llama pour-soi (para sí); la otra, la realidad extraconciencial, requerida por la conciencia como su correlación, es absoluta positividad, objetividad “cosal”, y esto es lo que se llama en-soi (en sí). Si el idealismo y el realismo fallan al explicar las relaciones que unen de hecho estas regiones ontológicas (el en-sí y el para-sí) que en derecho son incomunicables entre sí, ¿qué otra solución se puede dar a este problema? La negatividad o “nulidad” de la conciencia (a la cual se reduce a la existencia) consiste en el hecho de que “no es” su sujeto, y en que introduce en el objeto mismo la inacabalidad o la definiera que le es propia.


Que la realidad humana (es decir, la conciencia) sea la nulificación , la carencia de ser, ha sido ya suficientemente demostrada por el “deseo”, el cual no se puede explicar sino como una carencia propia del ser que desea, es decir, una necesidad de completamiento. La existencia humana, en bree, es una “boca”, un “agujero” que se abre en el seno de la compacidad del en-sí. Ésta, que no tiene que ser en sí el ser, es un intento de conquistar el ser, es decir, de realizar el ideal ontológico de un ser que tenga la estabilidad y compacidad del en-sí y la transparencia conocedora del para-sí, de un ser, por lo tanto, ontológicamente perfecto. Pero esta tensión dialéctica en que consiste la vida es abortiva, porque todo proyecto del para-sí termina en descalabro y por otra parte sólo puede terminar en quiebra, ya que, si el proyecto prospera, desaparecería la alteridad del en-sí y, por lo tanto, la conciencia, que no podría existir sin su irreductible correlativo.


Pero la existencia rompe y nulifica la realidad de hecho y se afirma en ella, aunque esta afirmación permanece constantemente insatisfecha y en el fondo gratuita. Se tiende a afirmar el carácter de libertad-innovación de la existencia humana. La libertad permanece en los límites de la factualidad, es decir, del mundo; pero este mundo, esta factualidad, se halla puesto en ser por la propia selección del hombre. Todo lo que sucede en el mundo corresponde a la libertad y a la responsabilidad de la selección originaria; por consiguiente, nada de lo que sucede al hombre puede llamarse INHUMANO. Soy yo quien decide el coeficiente de adversidad de las cosas, decidiendo por mí mismo. No existen casos accidentales; si yo soy movilizado en una guerra, esta guerra es “mi guerra” y yo la merezco: si no me aparto de ella (por ejemplo con el suicidio o con la deserción), quiere decir que yo la he elegido: elección, tal vez, por flojedad, por debilidad ante la opinión pública, pero siempre elección. Sin embargo, de aquí se desprende una ambivalencia que es necesario destacar: o mi elección es absolutamente libre y el mundo en que encuentro es el que yo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan ante mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan todas mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, ni soy responsable de él…



*Texto adaptado de la E. Monitor por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados.


martes, 7 de abril de 2009

Maestros de la Sospecha

Maestros de la Sospecha

Karl Heinrich Marx (1818-1883), Fiedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) y Sigmund Schlomo Freud (1856-1939).

Leía la biografía del filósofo francés Paul Ricoeur (1913-2005) y me llamó mucho la atención lo que él había denominado como los ‘Maestros de la Sospecha’, por lo que me pareció interesantísimo ahondar en el tema. Luego varias lecturas, me pareció muy interesante compartirlo con ustedes pues Ricoeur nos señala los tres personajes ‘claves’ que han condicionado nuestra actual forma de ‘pensar’ o también podríamos denominarlo como nuestro paradigma moderno. Entonces, antes de entrar de lleno a comentarles este interesante tema, les dejo una cita del ya nombrado autor, en la que podremos apreciar el comienzo de este tema.

“Para quien ha sido formado por la fenomenología, la filosofía existencial, la renovación de los estudios hegelianos, las investigaciones de tendencia lingüística, el encuentro con el psicoanálisis constituye un sacudimiento considerable. No es tal o cual tema de reflexión filosófica lo que es puesto en cuestión, sino el conjunto del proyecto filosófico. El filósofo contemporáneo encuentra a Freud en los mismos parajes que a Nietzsche y a Marx; los tres se erigen delante de él como los protagonistas de la sospecha, los que arrancan las máscaras. Ha nacido un problema nuevo; el de la mentira de la conciencia el de la conciencia como mentira; este problema no puede figurar como un problema particular en medio de otros, pues aquello que es puesto en cuestión de manera general y radical, es aquello que se nos aparece, a nosotros, buenos fenomenólogos, como el campo, el fundamento, como el origen mismo de toda significación; me refiero a la conciencia”.

Autor: Paul Ricoeur.
Título: El conflicto de las interpretaciones, p.95.
Editorial: Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003.



Resulta muy interesante lo que el francés nos sugiere, pues creo que estos tres personajes que él denomina como ‘Maestros de la sospecha’ (Freud, Marx y Nietzsche), son los primeros en atacar, dudar, analizar, teorizar y proponer nuevos elementos que quizás ahora nos parecen muy lógicos, pero para el tiempo en que ellos vivieron, el desmenuzar la ideología imperante, explicar los porqué y proponer una teoría que corrigiera aquellos problemas presentes, no debió haber sido una tarea fácil (en especial la que realizó Nietzsche, ya que muchos señalan que fue su trabajo que lo llevó a la demencia). Por lo que Ricoeur propone resulta muy lógico si lo analizamos detenidamente.

El gran aporte que hacen estos tres personaje, según Ricoeur, es la de señalar que la conciencia en su totalidad es una falsa conciencia, pues está (o estaba) condicionada por el racionalismo (incluso me atrevería a decir idealismo que fomenta falsas ilusiones) que imperó por muchos siglos en Europa; según Marx, la conciencia se enmascara por intereses económicos; según Nietzsche por el resentimiento del débil; Según Freud por la represión del inconsciente. Entonces, ¿qué hacen estos personajes para que sean considerados en esta triada de maestros? Pues, como sabemos, su trabajo se realizó por separado y se abordó por distintos puntos de vista; Para Marx es alcanzar la liberación por una praxis que haya desenmascarado a la ideología burguesa (materialismo); Para Nietzsche pretende la restauración de la fuerza del hombre por la superación del resentimiento y de la compasión (la idea del Superhombre y la voluntad de poder). Freud busca una curación por la conciencia y la aceptación del principio de realidad (el inconsciente cambiante y la teoría de la sexualidad). Volviendo al principio, realmente ideas que han formado nuestro actual paradigma… saque sus propias conclusiones…



*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados.

martes, 3 de marzo de 2009

Obras de Friedrich Nietzsche

Obras de Friedrich Nietzsche


Durante los últimos meses parte del staff se ha encontrado estudiando ha estado estudiando una gran fracción de la obra del filosofo alemán Fiedrich Nietzsche, por lo que ha considerado interesante realizar una publicación comentando la idea principal de cada una de las obras, hasta ahora, estudiadas. Entonces, tenemos:

1. Humano, demasiado Humano (1878), una obra publicada en dos volúmenes, subtitulado “Un libro para los espíritus libres” y publicado en el año en que se produce el quiebre definitivo con Richard Wagner, es el trabajo que marca un quiebre en su filosofía, pues aquí se fecunda gran parte de los temas con los que el autor será conocido en su posterioridad, además comienza con su inconfundible escritura con aforismos. El texto, como se ha señalado, marca la lucha del filosofo contra la cultura occidental, rechazando la mayoría de los valores que ésta propone para la vida; los sentimientos morales (un replanteamiento de la ética y responsabilidades sociales) , la vida religiosa (una crítica a la historia de la religión y cómo ésta se convierte en el verdadero mal del mundo), los artistas y escritores (un repaso y critica a la visión de estos oficios y cómo realmente éstos deberían ser), el hombre en la sociedad (una crítica a la sociedad), acerca del estado (cómo es éste capaz de ser manejado por algunas personas y como éste se ha convertido en un enemigo, al igual que la religión, de la sociedad occidental y el espíritu libre). Es uno de los textos fundamentales para comprender la obra del autor.




2. Aurora (1880), subtitulado “Reflexiones sobre los prejuicios morales”, es una obra que cuenta con cinco volúmenes en los que se trata cómo la moral ha perjudicado a los seres humanos, la sumisión a las leyes morales haciendo que ésta sea “algo” que se encuentra sobre los humanos, qué es considerado como “moral” o “inmoral” y cómo estos afectan la vida, la critica a las supuestas verdades filosóficas y, por último, una visión del mundo desde la perspectiva del “artista”.



3. La Gaya Ciencia (1882), es una obra en que por primera vez se muestra un gran estado de júbilo y alegría desbordante que marca el fin de lo que se denomina la etapa “negativa” del autor. En este texto Nietzsche con una idea liberadora de la vida en la que con ayuda de la libertad, alegría y ligereza, se interna en los pantanosos terrenos de la ciencia, la moral y la religión, para obtener el verdadero beneficio de estos grandes campos de la vida. Un libro que nos aconseja que debemos aceptar la vida en su totalidad, sin rechazar cualquier aspecto de esta (como el dolor), pues de esa forma nos liberamos de ésta.


4. Así Habló Zaratustra (1884), subtitulado “Un libro para todos y para nadie”, es para muchos la obra fundamental del autor y en la que se presenta sus grandes tópicos de su filosofía. Gira en torno a cuatro temas fundamentales; la muerte de dios, el superhombre, el eterno retorno y la voluntad de poder. Construido con aforismo nos da la libertad para obtener muchas interpretaciones sobre un tema. Un libro que realmente hay que leer y que en este blog ya fue tratado, por lo que para más información pueden revisar la primera entrada de este espacio.



5. Más allá del Bien y del Mal (1885-1886), subtitulado “Preludio de una filosofía futura”, es una obra que, a pesar de no ser muy popular en el momento de su publicación, con el paso de los años se ha crecentado su valor, pues, en pocas palabras y a groso modo, es un libro que reúne los tópicos de Humano, demasiado humano y Así habló Zaratustra y los implanta en lo que sería la verdadera realidad, la que para ese tiempo pareció algo que se escapaba del sentido “normal”, pero que ha resultado muy similar a la realidad, sociedad con la que contamos hoy. Temas como los prejuicios filosóficos, el espíritu libre, el fenómeno religioso, las virtudes, pueblos y patrias, la aristocracia, los sabios, la historia de la moral, construyen este gran texto, otro título recomendado de este autor.

6. La Genealogía de la Moral (1887), subtitulado “Un estudio polémico”, a diferencia de lo que su titulo podría darnos como idea a priori, es un texto resulta ser una fuerte crítica a la moral del mundo para aquel entonces y, que además, muchos señalan que es un suplemento de “más allá del bien y del mal”, con la que se intenta clarificar tal libro. Escrito en tres volúmenes en los que se trata lo “bueno” y lo “malo”, la “culpa”, la “mala conciencia” y similares; un análisis psicológico a todo lo que el cristianismo impone y, por último, se tratan los ideales ascéticos, las verdades de éstos. Un libro con un contenido muy denso, cargado de críticas.


7. El Anticristo (1888), subtitulado “Maldición contra el cristianismo”, es un libro que trata cada uno de los temas propuesto por las grandes religiones imperantes para aquel entonces; el cristianismo, el budismo y el hinduismo. Cómo éstas han evolucionado en el tiempo, cuáles son los grandes problemas que encontramos en sus ideales y cómo éstas han distorsionado el verdadero sentido de la vida, sociedad y realidad. Un titulo recomendable de leer pues al hacerlo aprecias una filosofía muy profunda y se logra entender la tergiversación que el partido alemán, nacional socialismo, hizo con la obra de Nietzsche para adaptarla a su ideal. (¡y vaya! Pues ¿cómo un autor que siempre se mostró en contra de los sistemas autoritarios, las cadenas sociales y un claro repudio a las ideas antisemitas (una de las causas del quiebre con Wagner) pueda ser considerado como un filosofo nazi?)

8. El Crepúsculo de los Ídolos (1888), subtitulado “Cómo se filosofa a martillazos”, es un libro que va contra los grandes ídolos de la filosofía, demostrando las inconsistencias y falencias de sus doctrinas y cómo estas afectaron la vida y evolución de la sociedad occidental. Es el ocaso de las “grandes” y “eternos” valores de la civilización, el cual será seguido de una aurora llena de promesas, un cambio de todos los valores… la transmutación de todos los valores (el sueño que acabó con la cordura de Nietzsche). “(…) Esos ídolos, cuando se les toca con el martillo, suenan a hueco, no son nada más que fuegos fatuos que el propio hombre ha introducido en la realidad y que se desvanecen ante la sola mirada atenta de quienes contemplan con atención y sensatez (…)”, Friedrich Nietzsche.-


9. Ecce Homo (1888), subtitulado “Cómo se llega a ser lo que es”, es un libro que muchos consideramos una especie de autobiografía del autor, en la cual éste “explica” sus ideas, criticas, sus grandes tópicos y cada uno de sus libros; lo que buscaba con éstos, cómo surgieron y cómo deberían considerarse. Es la última obra del autor en la que se aprecia su última etapa de vida lúcida antes de caer en diez años de locuras antes de su muerte. Pese a esto, lo expuesto en el libro no tiene ninguna pisca de locura.





*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados. Imágenes proporcionadas por es.wikipedia.org.