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martes, 5 de abril de 2011

¡Dios tiene la culpa!

¡Dios tiene la culpa!

Las ideologías marcan, sin duda, la forma en que las personas ven la realidad y hacen una interpretación de la misma, diría un psicólogo. Cuando un grupo de personas la comparte, un sociólogo diría que tenemos un grupo. Asimismo si juntamos muchos de esos grupos tendríamos una sociedad según un antropólogo quien a la vez diría que un grupo de sociedad formaría una cultura.

Pues bien, tomando en cuenta esta idea de árbol, la historia de la humanidad se ha visto marcada por distintas ideas con las que se han intentado explicar las cosas, del mito a la religión de la religión a la ciencia. Las religiones suelen ser el motor de cada persona, que la hace mover y construir su vida en pos de ésta. Siguiendo lo del primer párrafo tendríamos que una sociedad se vería marcada por esta espiritualidad que se vería reflejada en su organización total.

De lo anterior gráfico dos formas: primero, en América latina y central, la religión ha dominante es la cristina-católica, que fue traída por los conquistadores españoles por alrededor del 1500dc, y fue la base para formar la sociedad. En pocas palabras la religión cristiana podría reducirse a que si te comportas bien en la tierra tendrás un premio luego de tu muerte; vivirás feliz en la eternidad. Al contrario de no ser así vivirás un castigo. Asimismo las causas naturales y personales se ven marcadas por la voluntad de dios, lo que hace que muchas veces las personas digan "dios así lo quiso". Un panorama conformista y en el que las personas están determinadas por la voluntad de dios, dejándolas sin el control real de sus vidas, pues dios te guía. Segundo, en India la religión que ha dominada ha sido el hinduismo, la que data de los primeros siglos y que, de forma muy reduccionista, podría decirse que "si te comportas bien y haces lo mejor de ti, cuando reencarnes tendrás una vida de mayores riquezas y potenciales. De lo contrario bajarás en la "escala de reencarnación" y te tocará una vida de menores oportunidades. Aquí se aprecia una idea de "ir más allá", "sé quien soy, tengo dominio de mi vida y sé que puedo ser mejor". Sin duda una de las sociedades que más ha crecido en el último tiempo ha sido la india, por lo que no es una casualidad si lo vemos de esta perspectiva, ya que gran parte de América latina aún se considera tercermundista siendo que su independencia data de más de 200 años...

¿Será una simple casualidad?


¨texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reserados

martes, 23 de febrero de 2010

El nuevo Dios

El nuevo Dios

A lo largo de la historia humana, éstos han buscado diferentes sistemas con los que puedan explicarse los distintos fenómenos naturales. Los primeros sistemas, lo mas simples, los mas pueriles fueron las religiones, en que las divinidades eran el motor que movían aquellos métodos.

Más adelante, la duda hizo temblar a los anteriormente descritos sistemas que, cuya crisis causada, daría lugar a los nuevos sistemas que ocuparían la razón y se basarían en la simple comisura causa-efecto, lo que significó haber ganado una confianza mayor para explicar el mundo. Además le sirvió para desarrollar la tecnología, la ‘función’ que ocupa como variable a la ciencia para crear una serie de artilugio que solamente tienen como fin darle comodidad a los seres humanos.

Años, siglos y milenios más tarde y, como todo en este evolutivo mundo, los sistemas de creencias avanzaron dejando, por ejemplo, a una sólida ciencia o a unas milenarias y fervientes religiones. Pero, como sabemos, la evolución causa mutaciones entre las especies que pueden fusionarse unas con otras formando nuevas especies. Pues bien, siguiendo esta analogía, la nueva especia nacida por esta fusión ha sido la deidad creada por la fatídica ley de atracción, popularizada por el mediático libro ‘el secreto’.

‘El universo’, el creador y manejador de un equilibrio perfecto, paladín de la justicia de cada persona, en que recibirá ‘algo’ proporcional a su actuar. “Si lo visualizas en tu mente, lo materializas en la realidad” sería algo así como la frase que, por ejemplo, para los cristianos es “trata a tu prójimo como a ti mismo”. Una ideología que busca que el creyente sea un frenético optimista que conseguirá cada una de las cosas que quiere.

Más allá de criticar el mero trasfondo de todo esto, se escribió este artículo para tratar de dar un enfoque objetivo a tal ferviente fenómeno que ha atrapado a muchas personas, pues hablar sobre esto sería preguntar, por ejemplo, ¿es posible que con solo pensar podamos obtener lo que queremos? ¿Y el actuar? ¿Dónde queda? ¿Es posible que los pensamientos salgan de nuestro cuerpo? ¿Qué ocurriría con la ley de Gauss? Si no, que la verdadera reflexión sería ver que poco a poco, la humanidad va dejando aquellas irracionales creencias, o como dice Fromm la fe irracional, y embarcándose en rumbo a la razón…


*texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados.

martes, 14 de julio de 2009

La 'irresponsabilidad' de los creyentes

La ‘irresponsabilidad’ del creyente.



Científicos hallan diferencias entre los cerebros de los religiosos y los no creyentes. Lo revelan dos estudios realizados en la Universidad de Toronto. La fe en un ser superior ayudaría a reducir el estrés ante los errores propios y ante lo desconocido.

Dos estudios elaborados por investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, señalan la existencia de diferencias entre los cerebros de las personas religiosas, y aquellas no creyentes. Según los resultados de la investigación dirigida por el profesor de psicología Michael Inzlicht, la fe en Dios ayuda a reducir el estrés provocado ante errores propios y ante lo desconocido.

"Lo que hemos descubierto es que la gente religiosa, e incluso las personas que simplemente creen en la existencia de Dios, muestran menos actividad en el cerebro en relación con sus propios errores. Estos individuos sienten mucha menos ansiedad y se sienten menos estresados cuando cometen un error", señaló Inzlicht.

Sin embargo, el investigador destacó que esta situación es un "arma de doble filo", dado que "si no experimentamos la ansiedad cuando cometemos un error, ¿qué impulso tenemos para cambiar o mejorar nuestro comportamiento y no repetir los mismos fallos una y otra vez?".

En ambos estudios participaron personas de distintas religiones y etnias, y no creyentes. Todos se sometieron a la tarea Stroop, una prueba de control cognitivo.

*Citado desde la sección de noticias de cl.msn.com del día 19 de marzo de 2009