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domingo, 13 de enero de 2013

Ateos y la decadencia

Ateos y la decadencia

Ateo es el nombre que recibe la persona que profesa el ateísmo, donde adscribe la no-creencia en entidades divinas. Existen un sin fin de expresiones o ideas que "definen" al ateísmo, tales como: la no creencia en dios, la negación de dios, la creencia en la humanidad, etc., etc., por lo que definirlo de una manera absoluta sería difícil y problemático para todos quienes profesan el ateísmo y para todos aquellos que creen ser ateos.

Por lo tanto esta entrada nació por el pensamiento y crítica a esos ateos de moda que han utilizado esta ideología como herramienta de liberación más que como filosofía de vida. Por ello, que esta entrada está sujeta a la subjetiva propia del autor la cual puede estar o no en acuerdo con otras.

Por más de 15 años me he considerado ateo y sólo en los primeros parecí un rebelde que utilizaba el ateísmo como esa herramienta liberadora contra las presunciones político-morales-sociales-religiosas que imperaban (imperan) en el mundo donde me formé. Al cabo de un par de año me di cuenta que no podía definirme en base a lo que no quería ser o pertenecer (como en este caso en tema religioso) por lo que comencé a trabajar en el siguiente pensamiento: "Si no soy religioso, entonces soy ateo por defecto (o quizás agnóstico, pero para qué entrar en detalles) pero, entonces, qué ingenuo profesar algo que se define en base a lo que no quiero vivir/aceptar/participar (y aquí se aplica a muchas áreas de la vida!) en vez de vivir calmo y tranquilo con una filosofía de vida propia e independiente a lo que se le conoce como "el opuesto" (en este caso, ser religioso)".

Desde entonces el ateísmo se ha convertido, en pocas palabras, en un amor a la humanidad, al ser humano y sus potenciales que mientras viaja en el tiempo, lograr elevarse más y más por sobre las especies, dejando una historia llena de grandes maravillas: música, pensamientos, artes, sociedad, cultura, tecnología, etc. Vivir el libre albedrío que, como diría Sartre, te hace hacerte responsable de tu vida y ser dueño de ella, pues eres el único que la puede vivir y no habrá algo (y si lo hay no lo sabremos y no podemos vivir de ilusiones) que la viva por ti. Es un 'amor fati' como diría Nietzsche. 

Y propósito de este último autor, es ahí donde nace el concepto nietzscheniano de la decadencia, en que los individuos se someten a una ideología moral que los desempodera de sí mismo, haciéndoles caer en el juego de definirse por "no ser lo otro", pues es fácil crítica, juzgar y burlarse de lo que no soy, pero, lo importante siempre será ¿qué es lo que soy? 

Por tanto, alejaos de esa tendencia adolescente y construya un fundamentado e independiente camino....

*Texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados. 


miércoles, 10 de agosto de 2011

El idiota no es la autoridad, el idiota eres tú

El idiota no es la autoridad, el idiota eres tú

A diarios se suele culpar a las autoridades de que son ineficientes, mentirosos, ladrones, brutos, que quieren el poder, que quieren controlar, que sólo verán por ellos... pero, ¿realmente es así? ¿realmente son ellos los culpables de que el país esté como esté? ¿Acaso el país sólo lo componen ellos? ¿cuál es tu rol en el país?

Buscan al igual que un bebé que llora para que la madre lo alimente, ya que es incapaz de hacerlo por sí solo, de que el gobierno debe hacerse cargo de sus vida, de que deben entregar lo mejor para los ciudadanos del país, pero ¿qué haces tú para merecerlo? Desde un mínimo hecho como botar la basura donde corresponde hasta aquellos que muestran tu actuar en que los ideales distorsionan la realidad en que vives y te lleva a cegarla siguiendo lo que otro pensó en un antiguo momento, generando fuerzas, acciones y actuares que en el fondo dejan de lado lo esencial de las relaciones humana; tener consciencia de la existencia del otro, de cómo te sentirías en su lugar, de lo difícil que es actuar en un campo cuyos procesos son complejos, de que el otro también es personas. Atacan a la fuerza pública así como también éstos atacan y juegan una y otra vez al gato y al ratón, al ser la victima y el victimario, a ser incapaz de reflexionar sobre su propio actuar y desplazar la culpa hacía el otro, pero... ¿qué harías en el lugar del otro en la misma situación en que lo estás criticando? ¿hasta que punto eres tan inescrupuloso para decir que actúas congruentemente con tu vida? Realmente cuando la persona es incapaz de valerse por sigo misma, de reflexionar respetuosa y sinceramente sobre sí misma, sobre sus actos y sus malditos ideales, comienza a desplazar la culpa hacía el otro que pueden ser desde tus padres hasta las autoridades, pero ¿por qué? ¿Qué haces tú por tu vida?

Tengo una profesora que suele repetir una y otra vez un pensamiento de Sartre el cual dice que las personas somos una luna, de la que una mitad es con la que naces, como tu familia, tu condición física, tu cuerpo, tu situación económica, tu colegio y todas esas cosas que no pudiste elegir o no puedes cambiar, y la otra mitad es aquella que debemos construir una vez que podemos aceptar aquella otra mitad, teniendo consciencia de que debemos jugar este juego de la vida con esas piezas y en bases a ellas generar una estrategia que permita vivir feliz, ser una persona consciente de la existencia del otro, que pueda ser consciente de la existencia y el funcionamiento de los sistemas sociales, económicos, políticos, científicos y culturales, que sepa que existen diferentes formas de vida y sea consciente que cada uno de su actuar tiene consecuencias en su entorno, en el espacio tiempo. Una vez que te haces conscientes o empiezas a hacerlos te das cuenta de que tu entorno, tu mundo exterior realmente poco importa para desarrollarte, vivir y ser feliz... definitivamente todo está en ti. De lo anterior hay un pensamiento que lo he hecho parte de mi vida el que dice que sólo ves lo que eres, el cual me ha hecho pensar y permitido ver que cada actuar de las personas, cada palabra que emiten reflejan lo que son, cómo son, cómo es su historia y los problemas no resueltos que arrastran y que las llevan a tomar decisiones que a la larga afectan a su ser, a su cuerpo y a su vida.

Dejando de lado esta filosofía orientada a lo personal debemos entender que somos la base de la sociedad, la base del país y si un país anda mal es porque simplemente nosotros estamos mal, algo estamos haciendo mal que hace que le país está funcionando como no queremos, lo importante entonces es averiguar cuál es el problema que verbalizas y relacionas a través de elementos externos, pues el todo es más que la suma de sus partes y si ves que la educación está mal ¿qué hay mal de ello en ti? La educación es la forma que tienes para expresarte, relacionarte y vivir tu vida. Si dices que las autoridades con confías, que son ineficiente, que son no sé que cosa ¿qué hay de eso en ti? Las primeras autoridades son nuestros padres y la relación con ellos es la forma que tenemos de relacionarnos con las autoridades arbitrarias con las que nos encontraremos en la vida. Si dices que los protestantes protestan si razón ¿qué hay que no tiene razón en tu discurso? Si ves que el mundo es malo ¿qué hay de malo en ti? ¿qué no has podido solucionar? ¿qué no has aceptado?

Probablemente si has leído esto y te ha tocado algo, por lo que cuya reacción ha sido de defensa ¿Por qué lo has hecho? Un gran filósofo alemán, Friedrich Nietzsche, dice dos cosas esenciales para la vida: la primera es destruir los ideales pues te alejan de tu cuerpo de tu vida, pues como lo dijo en su libro Zaratustra "hermanos deben permanecer fieles a la tierra y alejarse del mundo ideal, ya que la tierra es la única verdad que tenemos y todos los ideales son vagas construcciones de la tierra". La segunda que debes superarte a ti mismo, enseñarte a ti mismo, crecer, antes de poder hablar de otro, sino el caos será gigante.

Sin duda, quizás podrías haber pensando en la paradoja de este mensaje, pero sino la viste te la dejo para que trates de hacer ese ejercicio mental y encontrar la paradoja del mensaje y que se relaciona con la gran paradoja de la vida en que la mayoría de las personas queda atrapada y construye su vida en base a esas trabas.

Por último si queremos un mejor país, una mejor sociedad, primero debemos ser mejor nosotros antes de pedir que ésta mejore...


*texto producido por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todos los derechos reservados


miércoles, 15 de abril de 2009

Una mirada a la filosofía Sartriana

Una mirada a la filosofía Sartriana


Según el filósofo Jean-Paul Sartre (1905-1980) la finalidad de la filosofía es proporcionar un análisis de la existencia El análisis existencialista. El análisis existencial es considerado por él, ante todo, como un análisis de la conciencia, la que es “intencionalidad”; es decir, conciencia inmediatamente dirigida hacia otra cosa distinta de ella, una realidad “revelada”; excluye explícitamente tanto el idealismo, para el que la realidad es una creación de la conciencia, para el que, por el contrario, es la conciencia la que deriva de la realidad.


El análisis de la conciencia se encuentra frente a dos regiones del ser: una, la de la conciencia, que es absoluta transparencia, fluidez, negación inmaterial, esto es, lo que se llama pour-soi (para sí); la otra, la realidad extraconciencial, requerida por la conciencia como su correlación, es absoluta positividad, objetividad “cosal”, y esto es lo que se llama en-soi (en sí). Si el idealismo y el realismo fallan al explicar las relaciones que unen de hecho estas regiones ontológicas (el en-sí y el para-sí) que en derecho son incomunicables entre sí, ¿qué otra solución se puede dar a este problema? La negatividad o “nulidad” de la conciencia (a la cual se reduce a la existencia) consiste en el hecho de que “no es” su sujeto, y en que introduce en el objeto mismo la inacabalidad o la definiera que le es propia.


Que la realidad humana (es decir, la conciencia) sea la nulificación , la carencia de ser, ha sido ya suficientemente demostrada por el “deseo”, el cual no se puede explicar sino como una carencia propia del ser que desea, es decir, una necesidad de completamiento. La existencia humana, en bree, es una “boca”, un “agujero” que se abre en el seno de la compacidad del en-sí. Ésta, que no tiene que ser en sí el ser, es un intento de conquistar el ser, es decir, de realizar el ideal ontológico de un ser que tenga la estabilidad y compacidad del en-sí y la transparencia conocedora del para-sí, de un ser, por lo tanto, ontológicamente perfecto. Pero esta tensión dialéctica en que consiste la vida es abortiva, porque todo proyecto del para-sí termina en descalabro y por otra parte sólo puede terminar en quiebra, ya que, si el proyecto prospera, desaparecería la alteridad del en-sí y, por lo tanto, la conciencia, que no podría existir sin su irreductible correlativo.


Pero la existencia rompe y nulifica la realidad de hecho y se afirma en ella, aunque esta afirmación permanece constantemente insatisfecha y en el fondo gratuita. Se tiende a afirmar el carácter de libertad-innovación de la existencia humana. La libertad permanece en los límites de la factualidad, es decir, del mundo; pero este mundo, esta factualidad, se halla puesto en ser por la propia selección del hombre. Todo lo que sucede en el mundo corresponde a la libertad y a la responsabilidad de la selección originaria; por consiguiente, nada de lo que sucede al hombre puede llamarse INHUMANO. Soy yo quien decide el coeficiente de adversidad de las cosas, decidiendo por mí mismo. No existen casos accidentales; si yo soy movilizado en una guerra, esta guerra es “mi guerra” y yo la merezco: si no me aparto de ella (por ejemplo con el suicidio o con la deserción), quiere decir que yo la he elegido: elección, tal vez, por flojedad, por debilidad ante la opinión pública, pero siempre elección. Sin embargo, de aquí se desprende una ambivalencia que es necesario destacar: o mi elección es absolutamente libre y el mundo en que encuentro es el que yo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan ante mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, y entonces yo soy efectivamente responsable, pero no hay error ni descalabro, o el descalabro y el error esperan todas mis elecciones, y entonces el mundo no es como yo lo he proyectado, ni soy responsable de él…



*Texto adaptado de la E. Monitor por el staff de fromdistantearth.blogspot.com, todo los derechos reservados.